Dr. Tiburcio Nicanor de los Ángeles Altaneros, sociólogo de la catástrofe cotidiana y experto en liturgias del desmadre mexicano. La expresión “¿Por qué no te vas a ver la hora a Pachuca?” constituye una de las formas más refinadas de expulsión diplomática desarrolladas por el ingenio nacional. Aparentemente parece una pregunta inocente. No lo es. En realidad, estamos ante una orden de desplazamiento geográfico disfrazada de curiosidad horológica . El hablante no desea saber qué hora es en Pachuca. No necesita información sobre husos horarios, relojes públicos ni actividades turísticas. Lo que está comunicando, con una cortesía casi institucional, es: “Ya me hartaste. Vete tantito. Pero como todavía tenemos educación, voy a fingir que tu partida responde a una necesidad científica.” Y aquí aparece Pachuca, ciudad de Pachuca, cuya función dentro de esta construcción lingüística resulta fascinante. ¿Por qué Pachuca y no Cuernavaca, Toluca o Ciudad Valles? Porque el ingenio mexicano comp...