Querido Félix: Sobreviví. No sé si eso cuenta como un triunfo personal o como una omisión administrativa de la Muerte, pero aquí sigo, escribiéndote desde una ciudad que, cada que juega un equipo con más esperanzas que capacidades futbolísticas en el Estadio Azteca ( porque así se llama, nada de Cañedo, Banorte, Ciudad de México ni esas ocurrencias corporativas; mi abuelito, que sabía mucho de la vida y poco de mercadotecnia, decía que ese montón de cemento siempre se llamaría Estadio Azteca y punto) entra en un estado muy parecido al Apocalipsis, sólo que patrocinado por cerveceras. Hay científicos que estudian las causas de los desastres naturales: volcanes, huracanes y placas tectónicas. Ninguno ha tenido el valor de estudiar a un aficionado después de la cuarta cerveza. Es impresionante. La misma persona que en la oficina no puede abrir un archivo PDF, de pronto se siente estratega militar, historiador del deporte, filósofo estoico y especialista en arbitraje internacional. Hablan ...