Por TPS Hay personas que todavía prenden la televisión con la misma esperanza con la que uno abre el refrigerador cinco minutos después de haberlo cerrado: nomás por si, de puro milagro, apareció algo bueno. Yo hago lo mismo con el teléfono. Despierto, agarro el celular, veo las noticias y antes de que termine de despabilarme ya me enteré de que el país se cayó tres veces, que el comunismo regresó disfrazado de ajolote y que Trump descubrió que los extraterrestres votan en las elecciones. Uno, que apenas anda buscando dónde dejó los lentes, ya tiene encima tres apocalipsis antes del café. Lo más preocupante es que siempre hay alguien que dice: "Lo vi en un medio serio". Ah, caray. ¿Serio? Antes la seriedad consistía en verificar los datos. Ahora consiste en fruncir el ceño frente a la cámara, hablar muy rápido y poner una tipografía tan agresiva que parece que también cobra derecho de piso. Ahí es donde aparecen esos medios que entienden el periodismo como si fuera un buffet ...