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Mostrando las entradas de mayo 3, 2026

HISTORIAS PERDIDAS. El día de la santa cruz

Por el Perrochinelo El Fidel amaneció con la cruda pegada como chicle en banqueta caliente, pero ni modo, ese día no era cualquier día: tres de mayo, Día de la Santa Cruz, la mera fiesta de los albañiles. Desde temprano ya tronaban los cuetes en la obra, como si quisieran despertar hasta a los muertos del panteón de junto. —¡Órale, pinche Fidel, ya vente! —le gritó el “Chetos” desde abajo—. ¡Que ya subieron la cruz y falta la bendición! Fidel se asomó por la ventana de su cuarto, en un cuarto de renta de cualquier colonia popular de este país. Vio la estructura gris del edificio en obra negra, toda amarrada con varillas como huesos salidos. Arriba, en lo más alto, ya estaba la cruz: dos tablas chuecas, envueltas en papel de colores, flores de plástico y una estampa medio desteñida. —Ahorita caigo, no estés chingando —respondió, rascándose la panza. Manuela, que estaba sentada en la cama poniéndose los tenis, lo miró de reojo. —Siempre lo mismo contigo, Fidel. Para el chupe sí eres punt...

DESENFOQUES. La trilogía del Cornetto.

  DESENFOQUES La llamada “trilogía del Cornetto” considero que debería verse como un mapa emocional. Muchos hablan de su ritmo, de su humor, de la precisión casi quirúrgica del montaje de Edgar Wright… pero no sé, a mí siempre me ha dado la impresión de que debajo de todo ese humor hay algo medio incómodo, como una tristeza que no termina de decirse, pero que insiste. La primera vez que vi Shaun of the Dead estaba en la preparatoria, medio obsesionada con entender por qué ciertas imágenes se me quedaban pegadas en la cabeza. Recuerdo mucho esa rutina inicial: Shaun caminando como zombie antes de que existan los zombies. Me perturbó más de lo que me hizo reír. No era solo un chiste visual; era una declaración. Wright parece sugerir que la alienación no llega con el apocalipsis, ya está instalada. Y eso, es fuerte: el sujeto ya está escindido antes de que el mundo colapse. El desastre externo solo hace visible una fractura interna. Hot Fuzz , siempre me pareció la más “ordenada”, au...

UN DÍA CUALQUIERA. Hoy no voy a gritar.

Por Rebeca Jiménez El lunes por la mañana, Mariana se peina frente al espejo con una disciplina casi ritual. Hay algo en ese gesto (la línea exacta del cabello, el broche discreto, la blusa sin arrugas) que le permite sostener una ilusión de orden. En su mente, el aula es todavía un espacio posible: un territorio donde las palabras se acomodan, donde los niños escuchan, donde ella logra, por fin, no levantar la voz. Se repite en silencio, como una plegaria sin fe: hoy no voy a gritar . El salón huele a gis húmedo y a sudor antiguo. Las paredes están cubiertas de cartulinas mal recortadas, con letras que se despegan en las esquinas, como si incluso el alfabeto estuviera cansado de permanecer ahí. Los niños entran como ráfagas: empujones, risas estridentes, una energía que no pide permiso. Mariana sonríe. Les da los buenos días con una voz suave que no le pertenece del todo. Durante unos minutos, breves, frágiles, cree que lo logrará. Pero el orden es una superficie delgada. Basta una bu...

TROMPABULARIO. No le sube el agua al tinaco.

Por el Dr. Tiburcio Nicanor de los Ángeles Altaneros, sociólogo de la catástrofe cotidiana y experto en liturgias del desmadre mexicano. La frase que veremos hoy: “no le sube el agua al tinaco” es genuina joya del ingenio popular que condensa infraestructura, clase social y juicio cognitivo en una sola imagen hidráulica. Primero, el tinaco. Ese contenedor que corona las azoteas urbanas, emblema silencioso de la autogestión doméstica en México. No es casual: en un país donde el flujo de agua ha sido históricamente irregular, el tinaco representa la previsión, la acumulación y, si nos ponemos marxistas de sobremesa, la miniatura del capital hídrico familiar. Que el agua “suba” implica un proceso: hay presión, hay bombeo, hay sistema. Ahora bien, cuando alguien dice que a alguien “no le sube el agua al tinaco”, está diagnosticando una falla estructural en ese sistema simbólico. No es que el sujeto carezca de tinaco, o sea, cerebro, sino que el mecanismo que permite que las ideas lleguen a...