Querido Félix: Se acerca ese fenómeno nacional que el gobierno insiste en llamar “fin de semana largo”, pero que en la práctica todos conocemos como “puente”. Del 13 al 17 de marzo, nada menos. Oficialmente se recuerda la expropiación petrolera; extraoficialmente se celebra la expropiación de cualquier pretexto para no trabajar. La oficina, como ecosistema social complejo y bastante deprimente, entra en una fase migratoria muy interesante. Los primeros en desaparecer son los noviecitos de oficina, esos que llevan meses planeando su “escapadita romántica” como si fueran protagonistas de una serie dramática turca. Salen el viernes con maletas discretas (o eso creen ellos) y con esa sonrisa sospechosa de quien piensa que nadie se da cuenta. Se van a algún pueblito mágico a sacarse fotos abrazados frente a una iglesia colonial mientras fingen espontaneidad emocional. El lunes regresarán con un bronceado mediocre y una relación un poco más complicada. Luego están los padres de familia, que ...