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RUMORES. Transcripción de la carta del Fray Luis de Fuensalida a Fray Pedro de Gante

Por Terrornauta

Del Convento de San Francisco, fechada el 12 de marzo de 1532 en México (actual ciudad de México) 

Muy reverendo padre y hermano amado en Cristo:

Recibid mi saludo deseoso de la salvación de vuestras ánimas y su eterna dicha. Os escribo con ánimo conmovido por recientes sucesos acaecidos junto al nuevo convento e ermita que se erige en el sitio donde se fundó en tiempos del señor arzobispo Zumárraga el hospital y la ermita de San Cosme y San Damián, luego confiados a los reverendos frailes Dieguinos, y os aseguro vuestra cátedra en el Convento Mayor no habría de creer en los rumores de los naturales, de no ser yo mismo en extremo testigo, ya que he sido invitado por los hermanos a ser participe de estos sucesos.

En las noches, cuando los legos y criollos duermen, se oyen pasos menudos en el claustro. Porque he oído, junto al pozo, risas de niño, casi burlonas, y he visto diminutas huellas blancas que cruzan la piedra de moler y se pierden tras los muros. Me he inclinado a pensar que se trata de travesura de indios vecinos, hasta que doña Marina, india piadosa que ayuda en la cocina, me advirtió: “Son los cazahuiques, señor fraile, espíritus de la tierra y el monte, por los que los naturales llaman chaneques, y no toleran que se profane su modo de vivir.”

Estos seres, según cuenta ella, cuidan manantiales y parcelas; sus ofrendas son flores, maíz tierno, y la ropa al revés para pasar sin obstrucción; pero si se les ignora, murmuran en los pasillos y arrastran los objetos más livianos. He visto que los cálices y cuchillos ceremoniales se mueven sin viento, y que los candeleros temblaban cuando entré en la sacristía.

Los hermanos desean conservar el edificio y convertirlo en lugar de oración y socorro para los hombres de la Naua de la China, en su paso hacia Filipinas; mas temo que tales presencias derrumben nuestra empresa o asusten al pueblo de Dios. Me atrevo, pues, a pedir vuestra guía: ¿será licito el poner sobre la fuente del pozo una imagen bendita? ¿Un rosario exorcizado? ¿O habremos de cavar, como en algunos pueblos se hace, un pequeño altar de agradecimiento a lo que aún mora bajo la tierra?

Ruego al Señor por vuestra respuesta, y confío en que vuestro magisterio nos dará camino en esta empresa de fe y caridad.

Dios os guarde.

Firma ilegible

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