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Mostrando las entradas de julio 5, 2026

CRÓNICAS PERRAS. ¡Quiere Volar!

Por El Perrochinelo ¡Ora sí, agárrense del poste porque ahí les va el chisme!. Les ladra su valedor el Perrochinelo, ciudadano honorario de banquetas, tragador profesional de tacos caídos y filósofo de crucero cuando el semáforo se pone en rojo. Yo mero vi cómo esta ciudad se ha vuelto un hervidero desde que la Selección Mexicana se aventó la hombrada en este Mundial del 2026. No sé si fue milagro, deuda histórica o porque de plano San Judas ya se cansó de que le lleváramos tantas veladoras, pero el caso es que el Tri ha ganado 4 partidos y la Ciudad de México ha explotado de alegría como cohete de feria. Nomás sonó el silbatazo final del México vs Ecuador y aquello parecía que habían decretado barra libre en todo el Valle de México. Se vaciaron las casas, los depas, las vecindades, los edificios fifís y hasta las oficinas donde el godín llevaba horas fingiendo que trabajaba mientras esperaba huir al Ángel. Todo mundo pa' la calle. El Ángel parecía cazo de carnitas en domingo: hast...

INVENTARIOS DESDE EL VACÍO. A Emmanuel le gustaba barrer.

Por Luis B. Emmanuel le gustaba barrer.   No porque hubiera algo qué limpiar. Hacía meses que el polvo había terminado por conquistar las banquetas, los aparadores y las fotografías familiares dentro de los departamentos vacíos. Barría porque el sonido de las cerdas contra el concreto todavía le recordaba que existía una diferencia entre el silencio y la muerte. Aquella mañana, el cielo tenía un color extraño, como la piel interior de una ciruela golpeada. Desde la ventana de su cocina vio pasar las últimas aves migratorias: una línea torcida de cuerpos negros avanzando hacia ninguna parte. El refrigerador zumbaba con una fatiga casi humana. Emmanuel abrió la puerta y contempló su inventario cotidiano: dos mandarinas arrugadas, un frasco de mostaza, media botella de agua mineral sin gas y un trozo de queso endurecido que olía a sótano húmedo. Anotó todo en una libreta. “Mandarinas: 2. Mostaza: suficiente. Agua: poca. Mundo: menos.” Luego sonrió apenas, como si acabara de escuchar u...

TROMPABULARIO. Este osito de peluche ya se va para su estuche

Por el Dr. Tiburcio Nicanor de los Ángeles Altaneros, sociólogo de la catástrofe cotidiana y experto en liturgias del desmadre mexicano. Desde la sociología de la cultura popular mexicana, esa ciencia que considera la sobremesa una institución nacional y al "¿ya se van?" un fenómeno cuántico, la expresión "Este osito de peluche ya se va para su estuche" representa uno de los rituales de despedida más sofisticados que ha producido la civilización mexicana. La frase parece el delirio verbal de un poeta infantil después de tres vasos de ponche. Sin embargo, detrás de esa rima aparentemente inocente se esconde una compleja teoría sobre el regreso al espacio doméstico. Comencemos por el protagonista: el osito de peluche. En ninguna parte del proceso el hablante es, objetivamente, un oso. Es un adulto que probablemente ya pagó impuestos, tiene dolores de espalda y revisa promociones del supermercado los miércoles. Pero, al anunciar su retirada, decide despojarse de toda ...

EL POEMA INVITADO. El Fin

EL FIN Hay un instante Hay un instante en que el mundo deja de pronunciar nuestro nombre. No ocurre con estruendo. Ningún ángel derriba las columnas del cielo. Ninguna trompeta incendia las montañas. Sucede como se apaga el perfume de una flor olvidada sobre la mesa de un hotel. Lentamente. Con la discreción de quienes conocen el verdadero peso del tiempo. El fin no es un muro. Es un río. Un agua oscura que aprende de memoria el contorno de nuestras manos hasta borrarlas. He visto su sombra cruzar los templos vacíos, sentarse entre los mendigos, beber del mismo vaso que los enamorados dejan sobre la ventana cuando creen que la noche será eterna. El fin usa el rostro de todas las despedidas. Tiene la voz de los relojes cuando la casa ya duerme. Tiene el olor de los libros antiguos, de las iglesias sin incienso, de las cartas que nadie respondió porque el miedo también escribe con tinta invisible. Y, sin embargo, hay una extraña misericordia en su silencio. Porque el fin es el jardinero ...

PEQUEÑA GUÍA ILUSTRADA PARA (NO) SER UN ARTISTA CONCEPTUAL. Demasiado extraño para vivir, demasiado raro para morir

Por Félix Ayurnamat No hice un parche bordado. Sería demasiado simple admitirlo. Preferí construir un dispositivo ontológico de fricción semiótica que pudiera adherirse al cuerpo como una herida cuidadosamente domesticada por el diseño gráfico. La pieza, en apariencia insignificante, opera en ese territorio ambiguo donde la moda deja de ser vestimenta y comienza a comportarse como filosofía portátil. Siempre me ha parecido sospechosa la normalidad. No porque exista, sino porque insiste en presentarse como una categoría natural cuando, desde Foucault, sabemos que es apenas una sofisticada tecnología de administración de los cuerpos; y desde Nietzsche, una convención que aprendió a disfrazarse de moral. Lo normal es una ficción extraordinariamente eficiente. Lo extraño, en cambio, requiere un enorme esfuerzo de imaginación. Mi obra nace exactamente ahí. El parche bordado lleva una frase que muchos reconocen por su filiación contracultural: "Demasiado extraño para vivir, demasiado ra...

ARCHIVOS FORTEANOS. El Chan del agua

Por CEF Para quien observa el folklore desde la distancia, el Chan del Agua podría parecer apenas una curiosidad regional, una de tantas criaturas extrañas que habitan los márgenes de las leyendas mexicanas. Sin embargo, basta acercarse a las historias tradicionales de Aguascalientes para descubrir algo más profundo. No estamos ante un simple monstruo acuático. Estamos frente a una figura donde se fusiona la memoria popular, las antiguas creencias sobre el agua y la necesidad humana de explicar aquello que escapa a las normas de una época. La leyenda sitúa su morada en las aguas del antiguo Río San Pedro, particularmente en un paraje conocido como el Charco del Campanero, un cuerpo de agua que existió en las cercanías de la actual ciudad de Aguascalientes durante el siglo XIX. Diversas recopilaciones históricas y relatos preservados por instituciones culturales del estado coinciden en describir al Chan como una criatura híbrida, con rasgos humanos y reptilianos, un ser semejante a un h...