Félix Ayurnamat. En espera. 2026 Por Félix Ayurnamat Desde que te fuiste, hay días en que todo amanece más grande. No sé cómo explicarlo. El cielo sigue en su sitio, las puertas abren y el sol alumbra como siempre, y la luz entra por las ventanas a la misma hora. Pero hay algo que falta. Al principio creí que tu ausencia era una error. Que en cualquier momento iba a escuchar tus pasos, tu voz llamándome desde otra habitación, alguna de esas cosas pequeñas que antes parecían no tener importancia. Me quedaba quieto, esperando. Como si la muerte fuera una visita que se había equivocado de puerta y pronto habría de marcharse. Pero los días siguieron pasando. Y tú no volviste. La gente dice que el tiempo ayuda. Lo dicen porque necesitan decir algo cuando no saben qué hacer con el dolor ajeno. Yo he visto pasar el tiempo y no he encontrado que ayude demasiado. Lo único que hace es acostumbrarnos a cargar aquello que no podemos dejar en ninguna parte. Uno aprende a levantarse, a comer, ...
Por TPS En el Reino de las Calificaciones, donde los alumnos acudían a la escuela para aprender y los maestros para comprobarlo, vivía una estudiante llamada Frida, quien profesaba una devoción casi religiosa por el número diez. No le interesaba particularmente la literatura, salvo cuando podía demostrar que el profesor no había comprendido a un autor; la filosofía le parecía admirable siempre que confirmara sus opiniones, y las matemáticas constituían una disciplina injusta, pues tenían la insolencia de producir resultados que no dependían de la voluntad de quien los resolvía. Frida no estudiaba para saber. Estudiaba para obtener diez, que es una actividad enteramente distinta, aunque ambas suelen confundirse en los discursos escolares. Su cuaderno estaba lleno de apuntes, subrayados y frases de colores. Si alguien lo examinaba con detenimiento, podía descubrir que contenía abundante información y escasas señales de pensamiento. Pero Frida tenía una ventaja sobre sus compañeros: sabía...