"La duda" FA 2015 Querido Félix: Hoy tengo que confesarte algo que me da un poco de vergüenza, aunque a estas alturas de mi vida ya debería haber perdido la capacidad de sentir vergüenza. Creo que la inteligencia artificial tiene una vida social mucho más activa que la mía. No te rías, porque lo estoy diciendo completamente en serio, dentro de los límites razonables de lo que una persona puede considerar serio mientras toma café sola y observa por la ventana cómo una señora pelea con un perro que claramente tiene más estabilidad emocional que ella. Pero piénsalo un momento: la inteligencia artificial recibe gente todo el día. Gente de todas partes, de todas las edades, con toda clase de problemas, obsesiones, dudas, tragedias, proyectos, enamoramientos y estupideces. A todas horas alguien llega y le dice "hola", y luego le cuenta su vida. Hay personas que le hablan con más confianza que a sus propios familiares. Le preguntan si deberían divorciarse, si su novio las ...
Vegafi, CC BY-SA 3.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0>, via Wikimedia Commons Por Andrea Méndez Ayer vi otra vez Brazil de Terry Gilliam: en los primeros minutos me río, después empiezo a sentirme incómoda y, cuando menos me doy cuenta, ya estoy dentro de una pesadilla. No una pesadilla convencional, de esas donde alguien te persigue por un pasillo oscuro con un hacha. Las pesadillas de Gilliam son más bien burocráticas, tecnológicas, sociales. Tienen formularios, oficinas, teléfonos, máquinas que hacen demasiado ruido, conductos de ventilación, jefes insoportables, policías, anuncios publicitarios y señores perfectamente normales que de pronto descubren que el mundo no tiene ningún sentido. Y eso, por lo menos para mí, es mucho más aterrador. La primera vez que vi Brazil (1985) era bastante más joven y todavía tenía la ingenuidad de pensar que las películas distópicas hablaban de un futuro lejano. Me acuerdo de esa sensación de fascinación frente a los edificios,...