Por TPS
Chaquetero, ra
(sust. masc./fem., adj. – Código DSM-Chilango: F-71.6 “Trastorno de inconsistencia ideológica oportunista”)
Definición clínica:
Sujeto afectado por una alteración crónica del aparato ético conocida como Síndrome de Chaqueteo Adaptativo, caracterizada por la habilidad camaleónica de cambiar de postura, equipo, ideología o lealtad según la dirección del viento político, social o económico. El chaquetero no tiene convicciones: tiene antenas.
Su principio moral fundamental es simple y clínicamente comprobable: “donde calienta el sol, ahí se arrima el lagarto.”
Etiología psicosocial:
La condición suele desarrollarse en individuos con ambición desproporcionada y espina dorsal flexible, criados en entornos donde la congruencia se considera ingenuidad y la lealtad un obstáculo para el progreso personal.
Sintomatología diagnóstica:
Mutación ideológica instantánea: Ayer defendía una causa con fervor; hoy la condena con la misma pasión, siempre alegando “nuevas reflexiones”.
Memoria selectiva aguda: Niega haber apoyado posturas anteriores, incluso si existen fotos, tuits o videos comprometedores.
Radar de conveniencia: Detecta con precisión quirúrgica qué postura le conviene adoptar para quedar bien con el nuevo grupo dominante.
Lenguaje de justificación: Usa frases como “yo siempre he sido crítico”, “las circunstancias cambiaron”, o “hay que ser pragmáticos”.
Subtipos Clínicos:
Chaquetero político: Cambia de partido con la velocidad de un taxi libre en hora pico.
Chaquetero deportivo: Ayer era fan del América, hoy del equipo campeón.
Chaquetero intelectual: Ajusta sus ideas filosóficas según el auditorio, la beca o la convocatoria cultural de turno.
Diagnóstico Diferencial:
No confundir con lambiscón: El lambiscón se arrastra ante el poder; el chaquetero cambia de poder cuando conviene.
No confundir con cábula: El cábula miente por juego; el chaquetero por estrategia.
No confundir con chilmolero: El chilmolero envenena; el chaquetero simplemente se cambia de camiseta.
Pronóstico:
Altamente resistente al tratamiento, ya que la conducta oportunista suele ser recompensada socialmente en ciertos entornos. Algunos pacientes incluso alcanzan cargos públicos o puestos de liderazgo, agravando la sintomatología.
Tratamiento Recomendado:
Terapia intensiva de congruencia moral (baja adherencia).
Exposición pública a sus contradicciones pasadas.
Administración periódica de memoria histórica colectiva.
Ejemplo Clínico:
“Cuando vio que el nuevo jefe iba a ganar, el muy chaquetero borró todos sus tuits y ahora dice que siempre lo apoyó.”
Nota del comité psiquiátrico:
El chaquetero no cambia porque aprende; cambia porque calcula. Su identidad es reversible, su discurso maleable y su lealtad… siempre está en oferta.
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