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Mostrando las entradas de febrero 1, 2026

UN DÍA CUALQUIERA. La hora limpia

Por Rebeca Jiménez A las seis de la mañana, cuando la casa todavía fingía dormir, Clara ya estaba de pie. Tenía diecinueve años y una habilidad adquirida a fuerza de repetición: ordenar lo que no había elegido. Barría el polvo como si fuera una culpa heredada, lavaba los platos con una concentración casi religiosa, doblaba la ropa ajena con una pulcritud que no se le exigía a su propia vida. La casa era pequeña, pero el tedio la agrandaba. Cada objeto parecía vigilarla: el calendario con vírgenes impresas, la mesa donde comían en silencio, la cama matrimonial que ella tendía con cuidado y en la que nunca descansaba del todo. Había aprendido pronto que el matrimonio no era un refugio sino una costumbre, y que la costumbre podía ser una forma lenta de desaparecer. Mientras trapeaba el piso, el agua sucia dibujaba remolinos que le recordaban su cuerpo: joven, intacto, pero ya cansado. Pensaba en cómo había pasado de ser una muchacha con deseos imprecisos a una mujer correcta, útil, callad...

HISTORIAS PERDIDAS. Marianita y la lucha diaria.

Por el Perrochinelo Marianita se despierta antes de que suene el despertador, como siempre. No porque quiera, sino porque la Erika se le sube a la panza y el Jorgito empieza a chillar en la cuna improvisada que es, en realidad, una caja de huevo con cobijas. Son las cinco y media y la casa de su hermana ya está medio despierta: el cuñado carraspea en el baño, alguien prende la tele con las noticias bien bajitas y el olor a café aguado se cuela por el pasillo. —Ya, mi amor, ya —le dice al niño, con la voz ronca—. No llores, ahorita te cargo. Viven nueve en ese departamento de interés social, dos cuartos, un baño que siempre está ocupado y una cocina donde apenas caben tres personas sin estorbarse. Marianita lo sabe: no puede quedarse ahí para siempre. Su hermana no se queja, pero las miradas pesan. No es mala onda, es pura realidad chilanga: donde comen ocho, el noveno ya estorba. Jorge, en cambio, vive bien quitado de la pena. Hace dos años se fue con “una morrita más joven”, así lo di...

RUMORES. ¿Qué es lo que sigue vivo en los muros?

Por Terrornauta Informe parcial de observación técnica — Edificio Serapio Rendón 134 (Extracto de los apuntes personales de la restauradora Lucía Navarro, 2023) Fecha: 3 de noviembre, 2023 Ubicación: Col. San Rafael, CDMX Proyecto: Diagnóstico preliminar para posible rehabilitación estructural y recuperación estética del inmueble. Hoy fue mi tercera visita al edificio de Serapio Rendón. La primera fue con el equipo. Las otras dos he ido sola. No debería hacerlo, lo sé. No es lo más profesional. Pero hay algo en ese lugar que me jalonea por dentro. No sé si es nostalgia (mi mejor amiga vivía aquí) o una intuición que no alcanzo a descifrar. El inmueble no tiene valor catalogado, pero sospecho que la cimentación es más antigua de lo que aparenta. Es un conjunto de departamentos de los años 70s, de esos que se construyeron a la carrera tras el sismo del 57. Pero algo no cuadra. Al levantar parte del recubrimiento de yeso en el muro norte del segundo piso, encontré una capa de piedra volcá...

REFERENCIAS. ANTISISTEMA: cuando mirar se vuelve una forma de cuidado

Por Félix Ayurnamat Hay obras que se observan desde afuera y otras que, sin pedir permiso, nos invitan a quedarnos un poco más. ANTISISTEMA. De la curiosidad a la conciencia  no se impone: se aproxima. No explica, no corrige, no alza la voz. Simplemente está, y en esa presencia algo comienza a acomodarse. Aunque sea la primera exposición, no se siente como un inicio, sino como la continuación de un gesto que ya venía ocurriendo en silencio, esperando el momento justo para hacerse visible. En los grabados, la línea no obedece: tantea. Avanza como quien aprende tocando, dejando que la mano piense antes que la cabeza. El negro no aplasta, sostiene; el blanco no ilumina, escucha. Cada imagen parece contener una pregunta que no busca respuesta inmediata, sino permanencia. Hay una tensión suave entre lo que insiste y lo que se deja ir, como si las formas supieran que existir es mantenerse en equilibrio sin forzarlo. Las pinturas respiran distinto. Los espacios urbanos, las figuras que pa...

REFLEXIONES SOBRE MI OBRA. Samsara: el eterno retorno del acero

"Samsara" Acero 61 X 50 X 50 cm 1999 Por Félix Ayurnamat Samsara: el eterno retorno del acero Esta escultura, que titule: Samsara, es producto de una reflexión sobre la  contemplación d el movimiento cíclico que define nuestra existencia, un interminable movimiento entre el inicio y el fin, entre lo pleno y lo vacío. El acero, un material aparentemente rígido, aquí se recorta  y asume formas , recordándonos que incluso lo más sólido está sujeto al cambio. El círculo blanco, que domina el centro, representa el vacío fértil, el espacio que contiene todas las posibilidades. La vida me ha enseñ ado  a apreciar el instante y a buscar la serenidad en lo simple, y entendí que la vida fluye como el agua, adoptando infinitas formas, sin aferrarse a ninguna. Esta obra es un intento de capturar ese fluir, ese devenir constante que, aunque parezca inmutable, siempre se transforma. Samsara no es solo un ciclo cerrado, sino un espejo para quien la observa. ¿Dónde estamos dentro de este...

RESONANCIAS. El primer año de Trump

Por TPS Este primer año de Donald Trump en la presidencia de Estados Unidos, no lo veo  como una anomalía histórica, sino como una revelación. Para mí, ese primer año no inauguró algo nuevo; más bien quitó el velo. Trump no inventó el imperialismo, el racismo estructural ni la violencia económica del capitalismo global. Lo que hizo fue decirlos en voz alta, sin el maquillaje liberal que durante décadas permitió a Estados Unidos presentarse como faro moral mientras ejercía dominación. Desde el inicio, su llegada al poder estuvo marcada por una ruptura simbólica: desprecio abierto por la diplomacia tradicional, ataques a la prensa, burlas a organismos internacionales y una narrativa constante de enemigos internos y externos. Ese estilo no era sólo retórico. Era una estrategia política clara: gobernar desde el conflicto permanente. Trump entendió que la polarización no lo debilitaba; al contrario, consolidaba su base social. Y esa base no estaba formada sólo por millonarios o corporac...

DESENFOQUES. Alfred Hitchcock: mirar con culpa, desear con miedo

Por Ante Brkan - Dr. Macro, Public Domain Por Andrea Méndez  Confieso algo: la primera vez que vi una película de Hitchcock no sentí miedo. Sentí incomodidad. Una incomodidad rara, persistente, como cuando te das cuenta de que alguien te está observando sin que tú lo sepas. Con los años entendí que eso era justo el punto. Hitchcock no filma el suspenso ; filma la ansiedad de mirar y ser mirado. Y desde el psicoanálisis, eso es dinamita pura. Hitchcock me acompaña desde hace mucho, pero no como esos directores que uno revisita por placer inmediato. A él regreso cuando estoy inquieta, cuando algo no encaja en mi cabeza. Porque su cine no tranquiliza: activa. Es un cine que te deja pensando en lo que viste… y en lo que deseaste ver. Si algo define la psicología del cine de Hitchcock es el deseo reprimido. Todo está ahí, pero nunca del todo visible. Pienso mucho en Rear Window : un hombre inmóvil, condenado a mirar. James Stewart no actúa tanto como espía. Y es imposible no sentirse có...

TROMPABULARIO. Chido, Liro, Ramiro y el vampiro Clodomiro

Por el  Dr. Tiburcio Nicanor, Investigador del Gozo Popular y de la Métrica del Barrio. La expresión “Chido, Liro, Ramiro y el vampiro Clodomiro” es uno de los máximos logros de la cultura oral mexicana: una frase que no explica nada, no argumenta nada, pero deja clarísimo que algo está buenísimo. Su función social es inequívoca: declarar aprobación absoluta con estilo, ritmo y un toque de delirio. Desde la sociología cultural, esta frase pertenece a la familia de las rimas celebratorias: construcciones lingüísticas donde la lógica cede el paso al entusiasmo. “Chido” ya basta para decir que algo gusta, pero el mexicano (excesivo por naturaleza) siente la necesidad de reforzar el agrado con nombres propios inútiles, porque cuando algo es realmente bueno, no se dice: se canta. Los personajes: Liro, Ramiro y el vampiro Clodomiro, no representan individuos reales, sino símbolos del goce colectivo. Son testigos imaginarios del momento chido, comparsas verbales que acompañan la emoción. ...

ARCHIVOS FORTEANOS. Criaturas de la CDMX

Por CEF En la ciudad de México, el imaginario colectivo conserva vivas una serie de criaturas que, aunque no siempre aparecen grabadas en piedra o en códices, forman parte del corpus criptídico y folclórico  que continúa influenciando percepciones, miedos y relatos. Estos seres, mezcla de mitología, folklore colonial y experiencias modernas, son relevantes para una revista forteana porque muestran cómo las narrativas de lo inexplicado persisten en espacios urbanos, rurales cercanos y en los márgenes simbólicos de la Ciudad de México. Una de las criaturas más antiguas asociadas al antiguo lago de Texcoco es el ahuizotl, un ser mítico de la tradición mexica descrito como un “perro de agua” con manos prehensiles y cola prensil, que habría vivido en lagunas profundas y que se decía atraía a las personas a las orillas para arrastrarlas y devorar partes de sus cuerpos como ojos, uñas y dientes. Aunque corresponde a la cosmovisión prehispánica, su presencia está ligada al territorio que h...

El ajolote de Xochimilco: un símbolo vivo entre historia, ciencia y cultura

MFTX 2026   Por MFTX En los canales de   Xochimilco, ese entramado de aguas, chinampas y vida campesina que ha resistido siglos de transformaciones en el Valle de México, habita una criatura única en el mundo: el ajolote (Ambystoma mexicanum). Este anfibio, cuya presencia natural se reduce hoy prácticamente al sistema de canales xochimilcas, es mucho más que un animal raro; es parte de la identidad biocultural de esta alcaldía y de toda la Ciudad de México. El nombre ajolote proviene del náhuatl āxolōtl, que significa “monstruo de agua”, aunque su significado cultural es mucho más profundo. En la antigua cosmovisión mexica, este animal se asociaba con el dios Xólotl, hermano gemelo del dios Quetzalcóatl, quien, según la mitología, se transformó en ajolote para escapar de los dioses que querían sacrificarlo. De esta manera, el ajolote llevaba en sí un sentido de resistencia y transformación, un mito que pervive en la cultura contemporánea y conecta a los habitantes de Xochimilc...