
"Samsara"
Acero
61 X 50 X 50 cm
1999
Por Félix Ayurnamat
Samsara: el eterno retorno del acero
Esta escultura, que titule: Samsara, es producto de una reflexión sobre la contemplación del movimiento cíclico que define nuestra existencia, un interminable movimiento entre el inicio y el fin, entre lo pleno y lo vacío. El acero, un material aparentemente rígido, aquí se recorta y asume formas, recordándonos que incluso lo más sólido está sujeto al cambio. El círculo blanco, que domina el centro, representa el vacío fértil, el espacio que contiene todas las posibilidades.
La vida me ha enseñado a apreciar el instante y a buscar la serenidad en lo simple, y entendí que la vida fluye como el agua, adoptando infinitas formas, sin aferrarse a ninguna. Esta obra es un intento de capturar ese fluir, ese devenir constante que, aunque parezca inmutable, siempre se transforma.
Samsara no es solo un ciclo cerrado, sino un espejo para quien la observa. ¿Dónde estamos dentro de este flujo eterno? Quizás en el borde, quizás en el centro. Tal vez, como el acero, somos mutables pero desconocemos nuestra capacidad de cambio.
Cuando la construí, mi intención no era dominar el acero, sino dialogar con él, dejar que sus planos me hablaran del tiempo y del movimiento. Ahora que la miro, me recuerda que no hay arriba ni abajo, ni principio ni fin. Solo hay lo que es: el presente, este instante, perfecto en su imperfección.
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