Nosotros, los cuatrocientos cansados del arte posmoderno, los aletargados de las manifestaciones estéticas actuales, los olvidados por los museos y las galerías nos organizamos hoy en un levantamiento de armas artísticas. Regresarán con nuestra expresión a ser atómicas las plumas e incendiarios los pinceles, pues la naturaleza de nuestro arte así lo dicta. Hastiados del arte actual, que no muestra más que una decadencia absoluta, gritamos a los cuatro vientos y sentenciamos que: La cháchara es la mayor expresión estética posible, pues comparte todos los aspectos del arte contemporáneo y de la vida que experimentamos: colorida y oscura; llena de acongojantes certezas e incertidumbres alegres; desechable, pero sobre todo, negociable. Afirmamos esto en el sentido más oscuro de la palabra, pues así como la cháchara, nuestra vida y el arte son igualmente comerciables. Es...