Ir al contenido principal

TROMPABULARIO: Al ratón le gusta el queso y al perro su hueso

Por el Dr.Tiburcio Nicanor de los Ángeles Altaneros, sociólogo de la catástrofe cotidiana y experto en liturgias del desmadre mexicano.

La frase mexicana “Al ratón le gusta el queso y al perro su hueso” es una elegante, casi diplomática, forma de decir: “no estés friegue y friegue, deja a la gente disfrutar lo que le da la gana.” Bajo su apariencia zoológica inocente, este dicho esconde una profunda teoría social sobre la diversidad de gustos, deseos y placeres humanos.

Desde la sociología cultural mexicana, el ratón y el perro no son simples animales: son arquetipos del barrio. El ratón representa al sujeto que sabe exactamente qué le gusta, aunque sea pequeño, sospechoso o mal visto por otros. El perro, por su parte, simboliza al individuo fiel a sus costumbres, que no cambia el hueso por nada, aunque le ofrezcan queso gourmet importado.

Este refrán suele activarse en contextos de juicio social innecesario: cuando alguien critica que otro escuche música “rara”, coma tacos de tacos o se enamore de quien “no debería”. Ante tal situación, el mexicano sabio no debate, no pelea, no explica: sentencia. Porque el gusto, como el hueso, no se negocia.

En clave sociológica, la frase funciona como un dispositivo de tolerancia pragmática: reconoce que la sociedad no se sostiene porque todos quieran lo mismo, sino porque cada quien mastica su antojo sin meterse en el plato ajeno. Intentar convencer al perro de que deje el hueso es tan inútil como pedirle al ratón que se vuelva un león.

Este dicho nos enseña una verdad fundamental del México cotidiano: respeta el gusto ajeno.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Carta de Belisario Dominguez

Señor presidente del Senado: Por tratarse de un asunto urgentísimo para la salud de la Patria, me veo obligado a prescindir de las fórmulas acostumbradas y a suplicar a usted se sirva dar principio a esta sesión, tomando conocimiento de este pliego y dándolo a conocer enseguida a los señores senadores. Insisto, señor Presidente, en que este asunto debe ser conocido por el Senado en este mismo momento, porque dentro de pocas horas lo conocerá el pueblo y urge que el Senado lo conozca antes que nadie. Señores senadores: Todos vosotros habéis leído con profundo interés el informe presentado por don Victoriano Huerta ante el Congreso de la Unión el 16 del presente. Indudablemente, señores senadores, que lo mismo que a mí, os ha llenado de indignación el cúmulo de falsedades que encierra ese documento. ¿A quién se pretende engañar, señores? ¿Al Congreso de la Unión? No, señores, todos sus miembros son hombres ilustrados que se ocupan en política, que están al corriente de los sucesos del pa...

TROMPABULARIO: A ver de qué cuero salen más correas.

Por el Dr. Tiburcio Nicanor de los Ángeles Altaneros, sociólogo de la catástrofe cotidiana y experto en liturgias del desmadre mexicano. En el imaginario popular mexicano, “a ver de qué cuero salen más correas” es el equivalente lingüístico de ponerse los guantes: un reto abierto para demostrar quién tiene más recursos, ya sean intelectuales, económicos o simplemente ego. El dicho, que proviene del gremio de los curtidores, alude al cuero: materia prima cuya calidad define cuántas correas se pueden extraer sin romperlo. Cuero firme = correas delgadas y resistentes = ganador en la competencia. Esta frase revela una faceta esencial de la cultura chilanga —y mexicana en general—: el reto, el duelo y la necesidad de demostrar valía. No es solo una invitación a competir; es un acto de legitimación social: “Aquí medimos capacidad, recursos y temple”. Cuando alguien suelta esta frase, lo que viene después no es charla: es evaluación (mental, económica o de habilidades). En el campo semántico,...