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Mostrando las entradas de noviembre 1, 2026

Calaverita para Aguilar Camín

  Aguilar Camín y la Calaca  La Huesuda fue a buscarlo con su elegante guadaña, Aguilar Camín escribía contra el pueblo y sus entrañas. «¡Qué manera de hacer política, con la pluma y la alimaña!». «Yo defiendo la República, la razón y la verdad, y si el pobre alza la voz, le cuestiono su humildad. ¡No confunda usted mis críticas con falta de cordialidad!». La Calaca soltó una risa: «¡Qué bonito es tu discurso! Cuando el poder te conviene, le encuentras todo el recurso; si el gobierno no te gusta, ¡ya le preparas el juicio!». «Te llevaste tus argumentos, tus columnas y tu voz; pero cuando el pueblo piensa, te parece un alboroto. Tanto hablar de democracia y tan poco escuchar al otro». Aguilar pidió una cita, un debate y explicación; la Huesuda abrió su libreta y le mostró su conclusión: «Aquí no hay buenos modales, ¡ni editoriales en el panteón!».

Calaverita para Héctor de Mauleón

Héctor de Mauleón el cronista de las sospechas La Calaca leyó el diario y encontró una narración: «Dicen fuentes muy cercanas que se acerca mi camión». Héctor buscaba las pruebas, pero no hubo confirmación. «Tengo datos reservados, un testigo fantasmal, una fuente que no firma y un informe confidencial. No me pidan los papeles, ¡que eso es poco profesional!». La Huesuda, intrigada, se sentó para escuchar: «¿Y las pruebas de tus notas?». «No las puedo revelar». «¿Y el muerto que las confirma?». «No lo puedo localizar». La Calaca abrió su libreta: «¡Qué periodismo tan singular! Tienes fuentes que no existen, pero saben declarar; y hasta muertos que te cuentan lo que nadie puede probar». Héctor pidió otra columna, una exclusiva y protección; la Huesuda le dio un sobre con destino al panteón: «Aquí tendrás fuentes eternas, ¡pero exige comprobación!».

CALAVERITAS. Calavera para Carlos Loret de Mola

Loret y la exclusiva del más allá La Huesuda vio a Loret transmitiendo en exclusiva: «¡Tengo un muerto de primera, una fuente muy activa!». Y la Parca, desde el fondo: «¡No me inventes otra vida!». «Vengo a darte una noticia que no puedes ocultar: hoy te toca una entrevista con quien no puedes cuestionar. Traigo pruebas, traigo datos, y no hay forma de editar». Loret prendió las cámaras, se acomodó el pantalón: «¡Esto es una persecución, un ataque a la información!». La Calaca le responde: «¡No confundas con presión que te cambien la versión!». «Te prometo una exclusiva, un reportaje sin igual, de los muertos que en la fosa no se dejan entrevistar. Y si quieres dar la nota, ¡aquí no hay derecho a réplica, carnal!». Loret pidió otra fuente, un testigo y un guion; la Huesuda apagó el micro y le entregó su citación: «¡Hoy no vienes a dar noticias, hoy serás la información!».

CALAVERITAS. Calavera para Ricardo Monreal

Ricardo Monreal, el eterno negociador La Huesuda fue al Congreso preguntando por Monreal, «Dicen que es hombre de acuerdos, que negocia hasta el final». Y lo encontró haciendo cuentas con la Parca electoral. «No me lleves todavía, que me falta negociar; si la muerte es de Morena, con el PRI puedo arreglar. Y si viene por la derecha, por la izquierda he de escapar». La Calaca soltó una carcajada: «¡Qué talento para el trato! Si te ofrecen una tumba, tú negocias otro cuarto. Si te ofrecen un entierro, ¡pides ser dueño del camposanto!». «Has cambiado de vereda, de bancada y de color; pero siempre encuentras sitio donde acomodar tu flor. Eres mago de la política, ¡sobrevives al temblor!». Monreal pidió una mesa, un acuerdo y un café; la Huesuda abrió su agenda: «Ya no hay trato, ya lo sé. Aquí todos somos iguales, ¡y no hay fuero que te dé!».

CALAVERITAS. Calavera para el Vandalito Moreno

  Alito Moreno y la última renovación del PRI La Calaca fue al partido a buscar al dirigente, Alito estaba en su oficina renovándose de presidente. «¡No me lleves todavía, que me falta mucho PRI! ¡Tengo asambleas, tengo cargos, y un futuro por aquí!». La Huesuda echó una risa: «¡Qué partido tan extraño! Cada día tiene menos gente y tú cumples otro año. Ya no quedan ni las bases, pero abundan los escaños». «Te has quedado con las llaves, con el sello y el sillón; si el partido está en terapia, tú le administras la defunción. ¡Qué curioso es tu mandato: el paciente eres tú y él va al panteón!». Alito pidió otra prórroga, un congreso y protección; la Calaca abrió su lista: «Aquí no hay reelección. Y aunque cambies los estatutos, ¡no hay amparo en el panteón!».

CALAVERITAS. Calavera para Donald Trump

La Huesuda no necesita pasaporte La Huesuda fue a buscarlo hasta su torre de cristal, Trump gritaba: «¡Hay que expulsarlos!», y ella: «¡Cállate, mortal!». «Levantas muros, viejo terco, persiguiendo al que se va; pero el día que yo te encuentre ni un decreto te salvará». Presumía sus fronteras, su gran fuerza y su poder; la Calaca, entre sus dientes: «¡Qué difícil es entender! Tanto miedo al extranjero y no te sabes ni esconder». «Te voy a llevar conmigo, no precisas green card, Donald; aquí no hay deportaciones, ni un muro que valga un dólar. Y aunque alegues ciudadanía, no hay apelación en la fosa». Trump gritó: «¡Soy inocente! ¡Esto es una conspiración!». La Muerte soltó la risa: «¡Qué curioso, fanfarrón! Tú deportas a los vivos, yo no acepto devolución».

EXPOSICIONES. TEMPUS FUGIT. 5.ª Exposición Colectiva Internacional

https://andromeda3.20.taexvi.org/sala-3/ Por Félix Ayurnamat El tiempo que escapa a nuestra voluntad. Transcurre mientras vivimos, se lleva consigo aquello que creíamos permanente y transforma, casi sin advertirlo, nuestra manera de mirar el mundo. La vida avanza entre comienzos y despedidas. En ese movimiento, la muerte aparece como una presencia inevitable, pero también como una pregunta permanente en nuestra existencia: ¿qué permanece cuando todo termina? Tempus fugit, el tiempo huye. La expresión no habla solamente de la velocidad con que pasan los días, sino de nuestra condición frente a ellos. Somos seres temporales, habitamos un cuerpo que se transforma, construimos recuerdos y dejamos huellas que, tarde o temprano, también comienzan a desvanecerse. Sin embargo, la conciencia de nuestra finitud no conduce únicamente al silencio o a la resignación. Puede convertirse en una forma de conocimiento, en una experiencia que nos permite reconocer el valor de aquello que existe precisame...

EXPOSICIONES. FRAGMENTOS/ MOMENTOS

https://4.taexvi.org/ Por Félix Ayurnamat En memoria de Inés   Hay ausencias que no terminan de ocurrir. La muerte llega, el tiempo sigue su curso y las cosas parecen ocupar el mismo lugar de siempre, pero algo ha cambiado de manera definitiva. Quienes permanecemos tenemos que aprender a vivir en una realidad que no elegimos, a reconocer los espacios vacíos y a entender que la persona que queríamos ya no estará para compartir con nosotros las pequeñas cosas que, sin saberlo, daban sentido a nuestros días.   Cuando alguien a quien queremos muere por enfermedad, el dolor suele venir acompañado de preguntas. Nos preguntamos si hicimos lo suficiente, si debimos actuar de otra manera, si hubo alguna decisión que pudo cambiar el desenlace. Buscamos errores en el pasado, repasamos conversaciones, recordamos los días difíciles y volvemos una y otra vez sobre aquello que imaginamos que pudimos haber hecho mejor. A veces culpamos a la vida por su injusticia, a las circunstancias por sus...