Héctor de Mauleón el cronista de las sospechas
La Calaca leyó el diario
y encontró una narración:
«Dicen fuentes muy cercanas
que se acerca mi camión».
Héctor buscaba las pruebas,
pero no hubo confirmación.
«Tengo datos reservados,
un testigo fantasmal,
una fuente que no firma
y un informe confidencial.
No me pidan los papeles,
¡que eso es poco profesional!».
La Huesuda, intrigada,
se sentó para escuchar:
«¿Y las pruebas de tus notas?».
«No las puedo revelar».
«¿Y el muerto que las confirma?».
«No lo puedo localizar».
La Calaca abrió su libreta:
«¡Qué periodismo tan singular!
Tienes fuentes que no existen,
pero saben declarar;
y hasta muertos que te cuentan
lo que nadie puede probar».
Héctor pidió otra columna,
una exclusiva y protección;
la Huesuda le dio un sobre
con destino al panteón:
«Aquí tendrás fuentes eternas,
¡pero exige comprobación!».

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