Alito Moreno y la última renovación del PRI
La Calaca fue al partido
a buscar al dirigente,
Alito estaba en su oficina
renovándose de presidente.
«¡No me lleves todavía,
que me falta mucho PRI!
¡Tengo asambleas, tengo cargos,
y un futuro por aquí!».
La Huesuda echó una risa:
«¡Qué partido tan extraño!
Cada día tiene menos gente
y tú cumples otro año.
Ya no quedan ni las bases,
pero abundan los escaños».
«Te has quedado con las llaves,
con el sello y el sillón;
si el partido está en terapia,
tú le administras la defunción.
¡Qué curioso es tu mandato:
el paciente eres tú y él va al panteón!».
Alito pidió otra prórroga,
un congreso y protección;
la Calaca abrió su lista:
«Aquí no hay reelección.
Y aunque cambies los estatutos,
¡no hay amparo en el panteón!».

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