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CALAVERITAS. Calavera para Donald Trump



La Huesuda no necesita pasaporte


La Huesuda fue a buscarlo
hasta su torre de cristal,
Trump gritaba: «¡Hay que expulsarlos!»,
y ella: «¡Cállate, mortal!».

«Levantas muros, viejo terco,
persiguiendo al que se va;
pero el día que yo te encuentre
ni un decreto te salvará».

Presumía sus fronteras,
su gran fuerza y su poder;
la Calaca, entre sus dientes:
«¡Qué difícil es entender!
Tanto miedo al extranjero
y no te sabes ni esconder».

«Te voy a llevar conmigo,
no precisas green card, Donald;
aquí no hay deportaciones,
ni un muro que valga un dólar.
Y aunque alegues ciudadanía,
no hay apelación en la fosa».

Trump gritó: «¡Soy inocente!
¡Esto es una conspiración!».
La Muerte soltó la risa:
«¡Qué curioso, fanfarrón!
Tú deportas a los vivos,
yo no acepto devolución».


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