Ricardo Monreal, el eterno negociador
La Huesuda fue al Congreso
preguntando por Monreal,
«Dicen que es hombre de acuerdos,
que negocia hasta el final».
Y lo encontró haciendo cuentas
con la Parca electoral.
«No me lleves todavía,
que me falta negociar;
si la muerte es de Morena,
con el PRI puedo arreglar.
Y si viene por la derecha,
por la izquierda he de escapar».
La Calaca soltó una carcajada:
«¡Qué talento para el trato!
Si te ofrecen una tumba,
tú negocias otro cuarto.
Si te ofrecen un entierro,
¡pides ser dueño del camposanto!».
«Has cambiado de vereda,
de bancada y de color;
pero siempre encuentras sitio
donde acomodar tu flor.
Eres mago de la política,
¡sobrevives al temblor!».
Monreal pidió una mesa,
un acuerdo y un café;
la Huesuda abrió su agenda:
«Ya no hay trato, ya lo sé.
Aquí todos somos iguales,
¡y no hay fuero que te dé!».

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