Flor Garduño Por Félix Ayurnamat Cuando veo la obra de Flor Garduño, lo primero que me viene a la mente es su capacidad para capturar la escencia del instante. Su obra no es solo fotografía; es un diálogo entre el tiempo, el espacio y la identidad. Garduño nació en la Ciudad de México en 1957 y, aunque inicialmente estudió artes visuales en la Antigua Academia de San Carlos, pronto se encontró con la fotografía, ese medio que le permitió traducir sus inquietudes y reflexiones de una manera profunda y visualmente potente. Desde entonces, su cámara ha sido un puente entre lo tangible y lo intangible, entre lo cotidiano y lo mítico. Mujer que sueña. Flor Garduño. Lo que me parece más interesante de su trabajo es cómo transforma lo ordinario en algo extraordinario. Sus retratos de mujeres, por ejemplo, no son meras representaciones de un rostro o un cuerpo. Son evocaciones de fuerza, misterio y, sobre todo, una conexión con las raíces culturales de México y América Latina. Una ...