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CERTIFICADO DE ARTISTICIDAD. Balloon Dog de Jeff Koons

 

By Original work: Jeff KoonsDepiction: Another Believer - Self, CC BY-SA 4.0, https://en.wikipedia.org/w/index.php?curid=71780436

Por Félix Ayurnamat

Balloon Dog de Jeff Koons es una obra destinada a producir una reacción antes que una contemplación. El espectador reconoce inmediatamente un perro hecho con un globo, aunque lo que este delante de ellos sea una versión monumental, brillante, impecable y aparentemente imposible de un juguete infantil convertido en objeto monumental.

Ese primer instante es, precisamente, el único recurso de la obra.

Para entender la obra hay que preguntarnos: ¿Por qué un perro de globo gigantesco, hecho de acero inoxidable, es  arte?

Y desde ahí comienza el problema. La obra genera una pregunta que parece más profunda de lo que realmente es.

Koons transforma un objeto cotidiano en un objeto monumental, introduce una contradicción entre lo efímero y lo permanente, entre juguete y monumento, entre lo barato y lo costoso. Todo eso le puede resultar ingenioso a algunos, pero no necesariamente constituye una construcción conceptual particularmente profunda.

1. El impacto visual sustituye buena parte de la experiencia estética

Formalmente, Balloon Dog es muy eficiente.

El tamaño produce monumentalidad.
El acabado espejo produce espectacularidad.
El color produce atracción inmediata.
La superficie brillante produce fascinación.
La forma infantil produce simpatía.

Y, sobre todo, es muy instagrameable. Esto no es un detalle menor.

Balloon Dog fue concebido para existir tanto como escultura y como imagen reproducible. El objeto funciona perfectamente para selfies, catálogos, revistas, redes sociales y campañas de comunicación. Su silueta es reconocible en segundos.

La obra es más un logotipo.

Koons sabe perfectamente que, en el sistema contemporáneo, una obra no solamente tiene que ser vista: tiene que ser reconocible.

Su problema es que reconocimiento no equivale a profundidad.

Una obra puede convertirse en una imagen impactante sin necesariamente desarrollar una experiencia estética efectiva.

2. Una obra extremadamente elaborada basada en una operación conceptual bastante simple

Sería injusto decir que Balloon Dog es producto de la pereza material del autor. No lo es, en esta ocasión.

Koons mando hacer la obra a una fundición especializada de California para producir las sesenta piezas de acero inoxidable y conseguir que incluso las arrugas y los pliegues reprodujeran la apariencia de un globo.

No puedo negar que las obras están fabricadas con una enorme complejidad técnica. Pero complejidad de producción no es lo mismo que complejidad conceptual.

Y eso es un punto fundamental para el arte.

El problema de Balloon Dog no es técnico. Su problema es: Que todo ese trabajo técnico, no aporta conceptualmente mucho.

La operación conceptual fundamental podría resumirla así:

objeto infantil + escala monumental + material industrial + acabado perfecto = objeto cotidiano convertido en mercancía de lujo y monumento.

Es una lógica demasiado simple. Pero después de esa lectura, ¿Qué queda?

Koons ha explicado que Balloon Dog forma parte de Celebration, una serie relacionada con fiestas, cumpleaños, celebraciones y momentos asociados al ciclo de la vida. También ha hablado del perro como una especie de objeto arquetípico y del interior del animal como una alusión al aire, la respiración, la vida y la muerte. 

Son asociaciones que se escuchan interesantes.

Pero el problema con ese tipo de explicaciones es que la interpretación verbal comienza a ser mucho más compleja que la experiencia visual que la obra proporciona.

El discurso puede hablarnos de mitos, arquetipos, memorias, respiraciones, infancias, muerte, celebración, Troya o lo que él quiera.

Pero ¿Cuántas de esas ideas están realmente contenidas en la obra y cuántas son añadidas posteriormente mediante el discurso del artista?

3. El problema de la “primera intención”

Hay un problema básico en Balloon Dog: la obra se comprende prácticamente en el primer segundo.

  • No requiere aprender un código visual.
  • No se requiere estudiar una estructura compositiva compleja.
  • No se necesita descubrir progresivamente una transformación formal.
  • No existe una segunda mirada imprescindible para comprender el mecanismo básico.

El espectador ve: un perro de globo gigantesco.

Después descubre: está hecho de acero.

Después: es carísimo.

Por tanto me han dicho que: es arte.

Y finalmente llega la explicación: habla de la infancia, el deseo, la celebración, el consumo, lo monumental, lo efímero, etcétera.

Yo diría que la obra tiene una primera intención eficaz, pero una segunda y tercera profundidad mucho menos convincentes.

¿Qué quiero decir? Que la ocurrencia es fuerte; la investigación que la sostiene es pobre.

Y esa es la diferencia de obras en las que el concepto no se agota al ser explicado.

4. ¿Dónde está realmente la originalidad?

La idea de tomar un objeto cotidiano y convertirlo en arte no comienza con Koons.

Desde Duchamp hasta el Pop Art, el arte del siglo XX lleva décadas experimentando qué ocurre cuando una mercancía, un objeto cotidiano o una imagen popular entra en el espacio artístico.

Koons no presenta nada distinto. Lo que hace es llevar la idea a una escala espectacular y convertirla en un producto llamativo, solo eso.

Balloon Dog es menos revolucionario de lo que parece.

Es una obra mas que aborda un problema que ya ha sido ampliamente trabajado por el arte moderno y posmoderno.

La poca innovación está principalmente en el grado de perfección industrial, monumentalidad, acabado y circulación mercantil.

5. ¿quién hace realmente la obra?

Aquí está otro de los problemas artísticos y éticos más importantes.

Koons no fabrica personalmente sus obras.

La pieza de Ballon dog fue realizada mediante una infraestructura de especialistas, ingenieros, fundidores y técnicos.

Una pregunta fundamental es: ¿Dónde termina la autoría de Koons y dónde comienza la autoría colectiva de los trabajadores que materializan sus ideas?

No significa que Koons no sea el autor.  Pero sí debemos reconsiderar el mito romántico del artista como individuo que produce físicamente su obra.

En Balloon Dog, Koons funciona más como:

  • diseñador;

  • director creativo;

  • supervisor;

  • conceptualizador;

  • administrador de una infraestructura técnica;

  • y gestor de una marca artística.

Es un modelo mucho más cercano al de un estudio industrial de lujo que al del artista tradicional trabajando directamente con el material.

Una crítica favorable a Koons diría: Que él convierte el sistema industrial en parte de su lenguaje.

Yo diría que entonces sería necesario reconocer también artísticamente a quienes ejecutan materialmente esa complejidad, en lugar de concentrar casi toda la autoría, prestigio y plusvalía simbólica en el nombre del artista.

6. El mercado no es un accidente: es parte de la obra

Ballon dog (Orange) se vendió en 2013 por aproximadamente 58.4 millones de dólares, la que la convirtio en una de las esculturas más caras jamás vendidas de un artista vivo. 

Koons ha explicado su interés por el materialismo y la monumentalidad, todo su modelo de producción depende precisamente de una infraestructura económica extraordinariamente costosa.

Un juguete que originalmente puede comprarse por unos cuantos pesos o dólares lo transforma en un objeto que puede alcanzar decenas de millones.

El capitalismo parece haber realizado aquí su propio truco de magia: tomar una mercancía barata, convertirla en una mercancía de lujo y después vender la transformación como una crítica a la cultura de consumo.

7. ¿Crítica del consumo o producto perfecto del consumo?

Koons puede decir que está explorando el kitsch, el deseo, la cultura popular y el materialismo.

Pero ahí existe una contradicción: la obra se comporta exactamente como el objeto de consumo espectacular que aparentemente analiza.

Es brillante. Es exclusiva. Es monumental. Es fotogénica. Es inmediatamente reconocible. Tiene marca. Tiene escasez. Tiene precio. Tiene coleccionistas. Tiene mercado. Tiene prensa. Tiene polémica. Tiene reproducciones visuales infinitas.

La obra no solamente representa la lógica del espectáculo: funciona extraordinariamente bien dentro de ella.

Koons convierte el capitalismo en método de producción artística.

8. El problema de la perfección
Hay otro aspecto formal que debo mencionar.

La superficie de Balloon Dog es prácticamente perfecta. Acero inoxidable pulido, reflejos, color brillante, ausencia de huellas visibles de fabricación.

Pero esa perfección también elimina buena parte de la capacidad expresiva del material original.

Por ejemplo:

  • una escultura tallada conserva las decisiones del escultor;

  • una pintura conserva la huella del gesto;

  • una pieza modelada conserva accidentes;

  • una escultura fundida puede revelar su proceso;

  • una obra artesanal puede mostrar las imperfecciones de su construcción.

En Balloon Dog, todo está cuidadosamente oculto.

La obra quiere parecer simultáneamente: industrial y perfecta, pero también inflable y ligera. Es una ilusión extremadamente controlada.

Y eso es un problema formal interesante: La obra dedica enormes cantidades de trabajo a conseguir que parezca que no hubo trabajo.

Técnicamente reconozco su buena factura. Pero también el material resulta conceptualmente vacío.

9. La espectacularidad como sustituto de la experiencia

Hay mucho de publicitario en la estructura visual de Balloon Dog. La pieza está diseñada para producir una reacción: “¡Guau!”

Y probablemente ese “¡guau!” sea uno de sus principales objetivos.

No hay nada necesariamente malo en producir placer o sorpresa. El problema aparece cuando la sorpresa constituye prácticamente toda la experiencia.

Una obra profunda puede producir un: “¡Interesante!”

y después: “¿Por qué?”

y después: “No había pensado en esto.”

y finalmente: “Ahora necesito volver a verla.”

En Balloon Dog, la primera reacción es efectiva. Pero ¿cuánto tiempo puede permanecer activa la obra después de esa primera reacción?

10.  Mi opinión

Yo evitaría decir: “Balloon Dog no es arte.”

Eso no daría demasiada oportunidad a la discusión.

Creo que diría: Balloon Dog es una obra técnicamente bien ejecutada cuya complejidad material puede ser desproporcionadamente mayor que su complejidad conceptual.”

Esa conclusión viene de preguntarme lo siguiente:

¿Una obra necesita ser difícil de fabricar para ser profunda?
No.

¿Una obra conceptualmente sencilla puede ser agradable?
Por supuesto.

¿El trabajo de cientos de especialistas convierte automáticamente una idea sencilla en una obra compleja?
No.

¿El precio demuestra valor artístico?
Tampoco.

¿La capacidad de producir una imagen viral demuestra profundidad?
Mucho menos.

Les recuerdo que en una obra trabajada formal y conceptualmente:

  • La forma genera preguntas.
  • El material tiene una función.
  • La composición produce significado.
  • El proceso transforma el concepto.
  • El concepto transforma nuestra percepción.
  • Y la obra puede seguir revelando algo después de la primera impresión.

Al final lo de Koons es solo una obra basada primordialmente en el impacto inicial

  • La idea puede resumirse inmediatamente.
  • La imagen es reconocible.
  • La explicación posterior amplía artificialmente las asociaciones.
  • El objeto funciona perfectamente como fotografía.
  • La polémica se convierte en parte de su circulación.
  • El mercado amplifica su importancia.

Y la experiencia puede agotarse después del primer impacto.

Balloon Dog es un un buen ejemplo de obras pobres, no porque sea una obra descuidada técnicamente. Al contrario: es una obra muy bien fabricada, pero sin mucha profundidad significativa y conceptual.

Koons nos muestra que se puede invertir una cantidad gigantesca de trabajo, tecnología, dinero y precisión en una idea que, conceptualmente, puede seguir siendo bastante elemental.

Ésa es, la crítica más fuerte que yo puede hacerle.

Balloon Dog no es similar a obras donde se nota la pereza en su fabricación.  Lo que yo digo es que es económicamente, técnicamente y mediáticamente monumental pero con una operación intelectual pequeña.

Y esa desproporción entre el tamaño del dispositivo y el tamaño de la idea, es precisamente su principal problema.

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