Por TPS
Argüendero (adj. y s. m./f.)
Código diagnóstico: F99.8-AG ("Trastorno Persistente de Hipervigilancia al Chisme con Conducta Escandaliforme").
Definición clínica:
Individuo que presenta una incapacidad casi sobrenatural para pasar de largo frente a un conflicto ajeno. El paciente experimenta una necesidad compulsiva de detener cualquier actividad productiva para averiguar "qué pasó", "quién fue" y "cómo estuvo". Estudios de banqueta han demostrado que puede detectar una discusión a tres calles de distancia, aun con el ruido del tráfico y un organillero de fondo.
Sintomatología:
Dice "yo no soy chismoso, pero..." al menos cinco veces al día.
Se asoma discretamente por la ventana con la sutileza de un faro marítimo.
Interrumpe conversaciones ajenas con un estratégico: "¿Y luego qué pasó?"
Convierte cualquier reunión familiar en una conferencia de prensa.
Tiene la extraordinaria capacidad de aumentar un rumor entre un 200 y un 800% sin sentir culpa clínica.
Factores desencadenantes:
Vecinos gritándose.
Patrullas estacionadas.
Una pareja discutiendo en el transporte público.
El clásico "¿ya supiste?" pronunciado en voz baja.
Cualquier frase que empiece con: "Nomás entre nosotros..."
Curso de la enfermedad:
Crónico y recurrente. Los síntomas suelen intensificarse durante fiestas familiares, juntas vecinales, filas del banco, mercados públicos y velorios, donde el paciente alcanza su máximo rendimiento narrativo.
Pronóstico:
Incurable. Sin embargo, muchos pacientes logran canalizar la afección hacia ocupaciones socialmente aceptadas como administrador de grupos de WhatsApp, comentarista de espectáculos, encargado de la caseta de vigilancia o la tía “sociable” de las reuniones familiares.
Nota clínica:
No debe confundirse con el metiche. Mientras el metiche busca participar en los problemas ajenos, el argüendero sólo necesita presenciar el espectáculo... aunque, si es posible, también dirigirlo.
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