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REFERENCIAS. Roberto Montenegro. Muralismo fuera de la norma

Fuente: https://museopalaciodebellasartes.inba.gob.mx/wp-content/uploads/2026/04/BVVA-4516-Roberto-Montenegro-COMPLETO-1-1017x1024.jpg 

Por Félix Ayurnamat

Roberto Montenegro. Muralismo fuera de la norma

La exposición "Roberto Montenegro. Muralismo fuera de la norma", que se presenta en el Museo del Palacio de Bellas Artes, llego en un momento oportuno. No sólo porque dirige la atención hacia uno de los nombres menos recordados cuando se habla del muralismo mexicano, sino porque lo hace con la paciencia necesaria para modificar una costumbre muy común: la de contar nuestra historia del arte siempre a partir de los mismos tres o cuatro personajes. La muestra reúne más de noventa piezas entre murales, pintura de caballete, obra gráfica, documentos y fragmentos restaurados mediante la técnica del strappo, organizadas en distintos núcleos temáticos que permiten recorrer con bastante amplitud la trayectoria del artista jalisciense y comprender el lugar singular que ocupa dentro de la modernidad mexicana. 

He visitado exposiciones que se recorren con prisa y otras que nos obligan a disminuir el paso. Ésta pertenece a las segundas. Sus cuatro salas del segundo piso no están pensadas para deslumbrar con un golpe de efecto, sino para dejar que las obras conversen con uno. Poco a poco aparece un Montenegro mucho más complejo. Está el pintor refinado, el diseñador sensible, el promotor del arte popular, el observador del simbolismo europeo, el hombre atento a las transformaciones sociales de su tiempo y, desde luego, el primer muralista que comenzó a imaginar otra manera de entender el espacio público antes de que el muralismo adquiriera la dimensión épica con la que hoy suele identificarse. 

Lo más interesante de la exposición es que no intenta convertirlo en un héroe olvidado. Prefiere mostrarlo trabajando. Ese detalle cambia por completo la experiencia. Entre bocetos, estudios, pinturas y fragmentos murales es posible seguir el movimiento de una idea antes de convertirse en imagen definitiva. Se alcanza a ver la duda, el ajuste de una línea, la búsqueda de una composición más precisa. Y esa posibilidad de asomarse al taller mental de un artista vale tanto como las obras terminadas.

También resulta evidente el profundo afecto que Montenegro sentía por el arte popular mexicano. No aparece como una cita decorativa ni como un gesto nacionalista de ocasión. Está incorporado de manera natural en sus colores, en los ritmos ornamentales, en las rostros, en las artesanías que coleccionaba y en cierta manera de entender la belleza sin establecer fronteras entre lo culto y lo popular. 

Yo creo que esa es una de las mayores virtudes de Montenegro. Nunca parece obsesionado por demostrar que pertenece a una vanguardia. Mientras muchos artistas de su tiempo buscaban romper violentamente con el pasado, él prefería dejar que distintas épocas convivieran sobre la misma superficie. El simbolismo europeo, el art déco, las artes decorativas, la pintura religiosa, el arte popular y las inquietudes modernas aparecen sin estridencias, como si siempre hubieran pertenecido a la misma conversación. Esa libertad explica por qué el título de la exposición resulta tan pertinente: Muralismo fuera de la norma. Montenegro nunca terminó de acomodarse en los moldes que después utilizaría la historia para clasificar a los muralistas.

Hay además un mérito curatorial que merece destacarse. La exposición evita el exceso de información que suele convertir algunos recorridos en una lectura interminable pegada a los muros. Aquí las obras conservan espacio para respirar. La investigación está presente, pero no aplasta la experiencia visual. El visitante puede detenerse simplemente a mirar, que al final sigue siendo el acto más importante dentro de un museo.

Es una exposición extensa, generosa y cuidadosamente construida. Vale la pena recorrer sus cuatro salas sin prisa, dejando que el tiempo haga lo suyo. 

Del 27 de mayo al 6 de septiembre de 2026 

Salas: Siqueiros, Camarena, Orozco y Tamayo 

Museo del Palacio de Bellas Artes



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