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XOCHIMILCO. 476 años del mercado de Xochimilco

 XOCHIMILCO

El mercado de Xochimilco nació mucho antes de los edificios actuales, de los pasillos abarrotados y del caos cotidiano que hoy caracteriza al centro histórico de la alcaldia. Su origen está ligado a la vida lacustre de los antiguos habitantes, a las chinampas y a la necesidad de intercambiar lo que la tierra húmeda y fértil producía en abundancia. Mucho antes de la llegada de los españoles, los canales funcionaban como rutas comerciales y las canoas cruzaban diariamente cargadas de flores, verduras, maíz, ajolotes, peces y plantas medicinales. Xochimilco ya era, desde entonces, una región agrícola esencial para el Valle de México.

Con la instauración del virreinato, la dinámica comercial indígena no desapareció; por el contrario, fue incorporada al nuevo orden colonial. El antecedente oficial del mercado de Xochimilco se origina el 25 de agosto de 1550, cuando el virrey Antonio de Mendoza otorgó a los habitantes de Xochimilco la autorización para construir y trazar un mercado formal. Aquella disposición reconocía la importancia económica de la región y consolidaba un espacio de intercambio que ya existía de manera tradicional bajo la forma del tianguis mesoamericano.

Durante el periodo virreinales, Xochimilco se convirtió en uno de los grandes proveedores agrícolas de la Ciudad de México. Los españoles comprendieron rápidamente el valor del sistema chinampero y permitieron que continuara funcionando porque garantizaba el abastecimiento constante de alimentos frescos para la capital novohispana. El mercado creció al ritmo de esa productividad agrícola. Ahí se comerciaban flores ornamentales, semillas, frutas, aves, hierbas medicinales y productos traídos de otras regiones lacustres. La actividad comercial articuló buena parte de la vida social de los pueblos originarios de la zona.

El edificio actual pertenece principalmente a las transformaciones urbanas del siglo XX. Las naves modernas comenzaron a construirse hacia la década de 1950, cuando la expansión urbana de la capital modificó gran parte del antiguo paisaje lacustre. Sin embargo, a pesar de las remodelaciones, ampliaciones y cambios administrativos, el mercado conserva una continuidad histórica excepcional: sigue ocupando el corazón comercial de Xochimilco, exactamente como ocurrió desde mediados del siglo XVI. 

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