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REFLEXIONES ANTE EL ESPEJO. 3° Exposición Colectiva Internacional


 

Toda imagen es, en el fondo, una pregunta dirigida hacia quien la observa. Pero cuando el arte vuelve la mirada hacia uno mismo y convierte al retrato en territorio de exploración, esa pregunta se multiplica: ¿quién soy frente a mi propia imagen?, ¿qué parte de nosotros habita realmente en aquello que representamos?, ¿qué distancia existe entre el rostro visible y aquello que permanece oculto?

 

“Reflexiones ante el espejo” nos presentan obras que presentan la representación del yo no como un ejercicio de vanidad o afirmación individual, sino como una indagación sensible sobre la identidad, la memoria y la percepción. En esta exposición, el espejo deja de ser un objeto cotidiano para convertirse en metáfora: superficie de revelación y al mismo tiempo de incertidumbre. Porque todo reflejo es también una deformación, una interpretación fragmentaria de aquello que creemos ver.

 

Desde la antiguedad, el ser humano ha buscado reconocerse en las imágenes. Sin embargo, el retrato actual ya no pretende únicamente capturar semejanzas físicas; intenta registrar estados interiores, fracturas emocionales, tensiones sociales y transformaciones subjetivas. El sujeto aquí no aparece como una máscara fija, sino como un territorio mutable donde convergen el tiempo, la experiencia y la conciencia de existir. Cada obra nos presenta un diálogo silencioso entre el artista y su propia presencia o la de otros. Un encuentro donde mirar implica también confrontarse.

 

En muchas de las obras, el espejo no confirma certezas. Las desestabiliza. Frente a ellas, el espectador descubre que la identidad no es una esencia inmóvil, sino una construcción atravesada por la historia, el contexto cultural, el lenguaje y la mirada de los otros. Somos también aquello que proyectamos, aquello que ocultamos y aquello que imaginamos ser. Por ello, cada retrato contiene una paradoja: intenta fijar una imagen de sí misma sabiendo que toda identidad se encuentra en permanente transformación.

 

La exposición es una reflexión sobre el acto de representarse en una época saturada de imágenes. Hoy, cuando los rostros circulan de manera inmediata y vertiginosa en pantallas y dispositivos, está exposición busca recuperar la pausa necesaria para volver a mirar el misterio contenido en una cara humana. No se trata solamente de observar facciones, sino de percibir aquello que tiembla detrás de ellas: la vulnerabilidad, el paso del tiempo, la memoria afectiva, la conciencia de la finitud.

 

“Reflexiones ante el espejo” nos dice que toda imagen es un umbral. Una superficie donde el ser humano intenta reconocerse mientras inevitablemente se desvanece y se reconstruye. Tal vez por eso el retrato sigue siendo una de las formas más profundas del arte: porque en él no sólo se representa un rostro, sino la imposibilidad de poseer completamente la escencia propia o del otro.

 

Félix Ayurnamat


https://yilaob.taexvi.org/galeria/

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