Por Ana Laura Alva Pulido
En Corea del Sur, cumplir años no comienza con velas encendidas ni rebanadas de pastel. El primer gesto del día es más íntimo, silencioso y profundo: un tazón humeante de 미역국 (miyeok-guk), la tradicional sopa de algas marinas que conecta el cumpleaños con el acto más primordial de todos: el nacimiento.
Esta costumbre, que puede parecer sencilla a primera vista, es en realidad una de las tradiciones alimentarias más cargadas de simbolismo en la cultura coreana. Comer 미역국 en el cumpleaños no es solo una práctica culinaria, sino un ritual de memoria, gratitud y pertenencia.
Origen: una sopa nacida del parto
El origen de la miyeok-guk se remonta a tiempos antiguos, cuando las algas marinas eran reconocidas por sus propiedades nutritivas y medicinales. Desde hace siglos, las mujeres coreanas consumen esta sopa después de dar a luz, ya que el alga miyeok es rica en yodo, calcio, hierro y otros minerales que ayudan a la recuperación del cuerpo, estimulan la producción de leche materna y fortalecen la sangre.
Con el paso del tiempo, esta práctica posparto se transformó en un símbolo cultural: si la madre comía miyeok-guk tras traer una vida al mundo, el hijo o hija debía consumirla cada año en su cumpleaños para recordar ese sacrificio y agradecerlo.
Así, el cumpleaños dejó de ser únicamente una celebración individual para convertirse en un acto de reconocimiento hacia la madre.
Ingredientes: sencillez con profundidad
La miyeok-guk se elabora con pocos ingredientes, pero cada uno cumple una función esencial:
✓ Algas miyeok secas, rehidratadas cuidadosamente
Carne de res o, en versiones más antiguas o regionales, mariscos
✓ Aceite de sésamo, que aporta aroma y calidez
Salsa de soya o sal para sazonar.
✓ Ajo, base indispensable de la cocina coreana
El resultado es una sopa de sabor suave, reconfortante y equilibrado, pensada más para nutrir que para impresionar. No es un platillo festivo en el sentido occidental, sino un alimento que abraza.
Simbolismo: comer para recordar
En la cultura coreana, el cumpleaños (생일, saengil) no se trata solo de celebrar el paso del tiempo. Es un momento para mirar hacia atrás y reconocer el punto de partida. Por eso, comer miyeok-guk ese día es una forma de decir: “no olvido de dónde vengo”.
La sopa simboliza: El nacimiento, como inicio del ciclo vital
La gratitud hacia la madre, por el dolor y el cuidado
La continuidad de la vida, que se renueva cada año
Incluso existe la creencia de que los estudiantes evitan comer miyeok-guk antes de un examen importante, ya que las algas son resbalosas y podrían hacer que “el conocimiento se escape”. Este detalle revela hasta qué punto el alimento está integrado en el imaginario simbólico coreano.
Más allá del pastel
En un mundo globalizado donde las celebraciones tienden a homogenizarse, la miyeok-guk sigue resistiendo como un gesto profundamente coreano. No reemplaza al pastel; lo antecede y lo resignifica. Primero se honra la vida y a quien la dio, después viene la celebración.
En Corea, el calor de una sopa puede decir más que cualquier vela encendida. Y en cada cucharada de miyeok-guk, se recuerda que cumplir años no es solo sumar tiempo, sino agradecer el origen.


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