Por Felix Ayurnamat
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Après l’orgie (Después de la orgía)
Fidencio Lucano Nava
1909
Talla en mármol
Lo primero que veo al observar Après l'orgie de Lucano Nava es el peso. No me refiero únicamente al peso físico del mármol, sino a una sensación de agotamiento que parece recorrer toda la figura. La mujer aparece recostada sobre una masa de piedra irregular, como si hubiera dejado de sostenerse a sí misma y hubiera entregado su cuerpo por completo a la gravedad.
La composición nos lleva a recorrer la escultura lentamente. La mirada avanza por la curva del torso, desciende por el brazo caído y continúa hacia las piernas extendidas. No encuentro tensión muscular ni gestos heroicos. Al contrario, la postura parece construida alrededor de una renuncia momentánea al movimiento. El cuerpo descansa, pero no transmite serenidad; transmite cansancio.
Una de las cosas que más me interesan de la obra es la relación entre la figura y la piedra que la sostiene. Lucano Nava aprovecha las posibilidades del mármol para establecer un contraste muy claro entre ambas superficies. El cuerpo aparece suavemente modelado, con transiciones delicadas entre luces y sombras, mientras que la base conserva una textura más abrupta y accidentada. Sin embargo, mientras más tiempo observo la pieza, menos me convence pensar esa diferencia únicamente como una oposición entre carne y roca. También veo una especie de continuidad. El cuerpo parece hundirse en la piedra, adaptarse a ella, como si ambos elementos terminaran compartiendo una misma condición material.
La primera vez que le preste atención a la obra, pensé que se trataba de una imagen sobre el descanso. Pero ya observándola mejor, la sensación fue distinta. Genera cierta incomodidad en la manera en que la cabeza cae hacia atrás y en la pasividad de las extremidades. No parece el reposo de alguien que duerme profundamente, sino el de alguien que ha llegado al límite de sus fuerzas.
La calidad técnica es indudable, aunque lo que más me interesa no es el virtuosismo en sí mismo. Muchas esculturas académicas dominan perfectamente la anatomía, pero pocas logran transmitir una sensación física tan específica. Aquí el modelado del cuerpo no funciona como una demostración de habilidad, sino como un medio para comunicar una experiencia corporal concreta. Uno casi puede imaginar el peso de los músculos relajados y la dificultad de incorporarse.
El título inevitablemente orienta nuestra lectura. Après l'orgie nos sitúa después de un acontecimiento que nunca vemos. La escena principal ya ocurrió y ha desaparecido. Lo único que permanece es este instante posterior, suspendido entre la satisfacción, el agotamiento y quizás cierta vulnerabilidad. Me parece significativo que Nava no represente el exceso, sino sus consecuencias. La obra se construye alrededor de una ausencia.
Por eso me cuesta leer la escultura únicamente como una advertencia moral sobre los peligros del placer. Creo que es más compleja que eso. Lo que aparece aquí es una reflexión sobre los límites del cuerpo. Todos los impulsos intensos, el deseo, la fiesta, el esfuerzo físico, incluso la alegría extrema, terminan enfrentándose a una realidad inevitable: la fatiga.
En ese sentido, la pieza es un reflejo de la sensibilidad característica de finales del siglo XIX y principios del XX, cuando muchos artistas comenzaron a interesarse menos por los grandes héroes y más por los estados psicológicos, las emociones ambiguas y las experiencias humanas vulnerables. La figura de Nava no encarna una virtud ejemplar ni una narrativa épica. Encierra algo mucho más cotidiano y reconocible: el momento en que el cuerpo ya no puede sostener la intensidad de aquello que ha vivido.
Lo que más me agrada de esta escultura es precisamente esa ambigüedad. No sé si la figura descansa, se recupera o se abandona. No sé si la escena habla de placer, de desgaste o de melancolía. Y esa incertidumbre es una de sus mayores virtudes. La obra no da una respuesta definitiva. Permanece suspendida en ese instante extraño donde el deseo ha terminado, pero sus efectos siguen presentes en el cuerpo.

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