Por Felix Ayurnamat
Après l’orgie (Después de la orgía)
Fidencio Lucano Nava
1909
Talla en mármol
La escultura presenta una figura femenina desnuda recostada sobre un bloque pétreo apenas intervenido, lo que genera un contraste claro entre el cuerpo pulido y orgánico y la masa rocosa, áspera e irregular que lo sostiene. La composición es horizontal y cerrada, obligando al espectador a recorrer el cuerpo de izquierda a derecha, siguiendo una línea serpenteante que va desde el brazo extendido hasta las piernas laxas. Esta disposición refuerza la sensación de abandono físico y agotamiento.
El cuerpo no está idealizado en exceso: aunque la anatomía es correcta y académica, Lucano Nava evita el gesto heroico o triunfal. El torso se arquea y la cabeza pende sin tensión, mientras un brazo cuelga inerte. Las manos y los pies no se aferran ni resisten; simplemente descansan. Todo en la postura sugiere peso, cansancio y una pérdida momentánea de control.
Aspectos técnicos
El uso del mármol es importante. Lucano Nava demuestra un dominio notable del material al diferenciar claramente las texturas: el cuerpo femenino está cuidadosamente pulido, con transiciones suaves de volumen que capturan la luz de manera delicada, mientras que la roca conserva marcas más rudas del cincel. Esta diferencia técnica no es solo formal, sino simbólica: la figura humana aparece como algo vulnerable, sensible y efímero frente a la solidez casi indiferente de la piedra.
El tratamiento de la superficie corporal es sencillo y preciso. No hay ornamentos ni detalles superfluos. La atención está puesta en el peso del cuerpo, en cómo este se hunde y se adapta a la roca, reforzando la idea de gravedad física y emocional.
Los elementos formales
La escultura trabaja principalmente con el contraste: pulido/rugoso, suavidad/solidez, carne/piedra. La luz resbala suavemente sobre la piel marmórea, destacando las curvas del cuerpo, mientras que la base absorbe la iluminación, creando zonas de sombra más densas. Este juego acentúa la separación entre lo humano y lo mineral.
El equilibrio es deliberadamente inestable. Aunque la obra es sólida, la figura parece a punto de deslizarse, lo que introduce una tensión silenciosa que mantiene al espectador atento.
Interpretación
Après l’orgie puede leerse como una reflexión sobre el precio del exceso, no desde la moralización explícita, sino desde el cuerpo mismo. No vemos la orgía, solo su consecuencia: un cuerpo exhausto, entregado, casi vacío. La obra no celebra el placer; muestra su resaca física y simbólica.
En el contexto de principios del siglo XX, la pieza dialoga con preocupaciones modernas sobre el hedonismo, la decadencia y la fragilidad humana, temas presentes en el arte europeo de la época y asimilados por artistas mexicanos formados en la tradición académica. Aquí, el cuerpo femenino funciona como metáfora de la condición humana: vulnerable, deseante y, finalmente, agotada.
Lucano Nava no juzga; observa. Su escultura nos confronta con la pregunta de qué queda después del exceso, cuando el cuerpo ya no puede sostener la intensidad del deseo y solo resta el peso silencioso de la materia.

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