Todo lo que se mueve bajo la luz incierta
Creí que el mundo era un reloj cansado,
marcando horas idénticas,
como un corazón que late por costumbre
y no por deseo.
Creí que podía domar al tiempo,
ponerle un collar dócil,
decirle aquí te quedas
mientras yo organizaba mis días
como quien alinea botellas vacías
en un estante polvoriento.
Pero la vida ,esa criatura indomable.
rompió el cristal sin avisar.
Llegó con milagros disfrazados de errores,
con tragedias que nacen en una esquina cualquiera,
con destellos que se encienden
justo cuando decidimos apagar la lámpara.
Un día despiertas
y el amor es un huésped que ya no vive contigo.
Otro día
el pasado toca la puerta
como un perro perdido que recuerda tu olor.
Y a veces, de pronto,
algo hermoso sucede
solo para recordarte
que nunca tuviste el control.
Vivimos creyendo que caminamos sobre piedra,
pero son mares:
cambian, retroceden, nos tragan,
nos devuelven distintos.
El misterio es la única ley,
la sorpresa, el único calendario.
Y la incertidumbre,
ese fantasma que quise exorcizar,
es ahora mi compañero más fiel:
me toma del hombro
y me dice que siga,
que adelante también hay vértigo,
y en el vértigo,
a veces,
un pequeño resplandor
que basta para seguir respirando.
La vida rompe su propio orden
para demostrar que nunca lo tuvo.
Y al final entiendo:
la monotonía es un truco,
una máscara,
una historia que contamos para dormir tranquilos.
Porque la verdad, la única.
es que todo puede suceder.
Y sucede.
OA
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