Ir al contenido principal

EL POEMA INVITADO

Por OA

Las cadenas que elegimos

Forjamos nuestras propias rejas
con hilos de miedo y acero de costumbre,
las manos temblorosas,
pero firmes al cerrar el candado.
Nos decimos que es más seguro aquí,
donde el dolor es predecible
y la libertad solo una amenaza distante.

Cada decisión no tomada
es un ladrillo en este muro invisible,
cada palabra no dicha,
un eco que se apaga antes de nacer.
Nos encerramos en el que dirán,
en el susurro ajeno
que pesa más que nuestros propios gritos.

El infierno no es un abismo lejano;
es esta silla donde siempre nos sentamos,
este suelo gastado
por los pasos que nunca se atrevieron
a cruzar el umbral.

Miramos la puerta abierta,
pero el aire del cambio quema,
y preferimos la seguridad tibia
de una vida a medias,
de sueños que languidecen en la penumbra.

Así pasan los días,
consumidos como una vela olvidada,
hasta que el silencio nos devora
y la última chispa de deseo se extingue.
Nos volvemos guardianes de nuestra cárcel,
monarcas de un reino sin horizonte,
testigos de vidas
que pudieron ser algo más
pero eligieron el consuelo de lo mismo.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Carta de Belisario Dominguez

Señor presidente del Senado: Por tratarse de un asunto urgentísimo para la salud de la Patria, me veo obligado a prescindir de las fórmulas acostumbradas y a suplicar a usted se sirva dar principio a esta sesión, tomando conocimiento de este pliego y dándolo a conocer enseguida a los señores senadores. Insisto, señor Presidente, en que este asunto debe ser conocido por el Senado en este mismo momento, porque dentro de pocas horas lo conocerá el pueblo y urge que el Senado lo conozca antes que nadie. Señores senadores: Todos vosotros habéis leído con profundo interés el informe presentado por don Victoriano Huerta ante el Congreso de la Unión el 16 del presente. Indudablemente, señores senadores, que lo mismo que a mí, os ha llenado de indignación el cúmulo de falsedades que encierra ese documento. ¿A quién se pretende engañar, señores? ¿Al Congreso de la Unión? No, señores, todos sus miembros son hombres ilustrados que se ocupan en política, que están al corriente de los sucesos del pa...

TROMPABULARIO: A ver de qué cuero salen más correas.

Por el Dr. Tiburcio Nicanor de los Ángeles Altaneros, sociólogo de la catástrofe cotidiana y experto en liturgias del desmadre mexicano. En el imaginario popular mexicano, “a ver de qué cuero salen más correas” es el equivalente lingüístico de ponerse los guantes: un reto abierto para demostrar quién tiene más recursos, ya sean intelectuales, económicos o simplemente ego. El dicho, que proviene del gremio de los curtidores, alude al cuero: materia prima cuya calidad define cuántas correas se pueden extraer sin romperlo. Cuero firme = correas delgadas y resistentes = ganador en la competencia. Esta frase revela una faceta esencial de la cultura chilanga —y mexicana en general—: el reto, el duelo y la necesidad de demostrar valía. No es solo una invitación a competir; es un acto de legitimación social: “Aquí medimos capacidad, recursos y temple”. Cuando alguien suelta esta frase, lo que viene después no es charla: es evaluación (mental, económica o de habilidades). En el campo semántico,...