Por el Dr. Tiburcio Nicanor de los Ángeles Altaneros, sociólogo de la catástrofe cotidiana y experto en liturgias del desmadre mexicano.
¡Ah, "echarle mucha crema a sus tacos", una de las joyas lingüísticas de la sabiduría popular mexicana! Este dicho es un ejemplo sublime de cómo el lenguaje popular puede combinar la gastronomía con la sociología en una mezcla tan deliciosa como un taco con exceso de crema.
Primero, desglosando el término, tenemos “echarle crema a los tacos”, lo cual implica añadir una cantidad generosa de un condimento cremosa y rica que, aunque es un complemento sabroso, puede resultar excesivo. En el mundo de la gastronomía, sabemos que un taco, ya de por sí un arte culinario en su forma más pura, no siempre necesita una crema adicional para ser excelente. Esta metáfora culinaria se emplea para criticar a aquellos individuos que tienden a exagerar, adornar o embellecer una situación, historia o logro más allá de lo que realmente se justifica.
En el ámbito lingüístico, “echarle mucha crema” puede ser visto como un fenómeno de amplificación retórica, en el cual el emisor sobrecarga el discurso con adjetivos, adverbios y elogios innecesarios, creando una especie de efecto de 'sobrecremado' en la narración. La premisa es que la sustancia principal, sea una historia, un logro o una situación, ya es suficientemente buena por sí sola, y agregarle 'crema' adicional sólo sirve para enmascarar la falta de sustancia real o para llamar la atención de manera superficial.
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