
Félix Ayurnamat, "Wuji", Cerámica. 2024
Por Oberón Álvarez
El concepto de "Wuji" en la filosofía china es un principio fundamental, es el vacío primordial que precede a toda dualidad. Este vacío, que en su aparente nada encierra todas las posibilidades del ser, ha sido fuente de inspiración y contemplación a lo largo de los siglos. Sin embargo, en las manos de Félix, este antiguo concepto trasciende lo filosófico para cobrar vida en una serie de obras sonoras de cerámica que buscan provocar una reflexión sobre la insatisfacción, la plenitud, y el encuentro con nuestra esencia interior.
La obra de Félix la identifico mucho por su habilidad para conjugar sus inquietudes existenciales con su creación artística, en está nueva serie nos presenta un conjunto de esferas de cerámica que se contienen mutuamente y al girar en su interior crean sonido. Es en esta interrelación entre las esferas, donde el vacío se convierte en el protagonista, un vacío que no es sinónimo de ausencia, sino de una plenitud que se revela en lo que no se ve, en lo que no se toca, pero que se intuye, se escucha y se siente. Este trabajo es una meditación visual sobre la necesidad de aceptar el vacío como parte esencial de la experiencia humana, especialmente en una sociedad que constantemente nos impulsa a llenar cada rincón de nuestra existencia con objetos, metas, y deseos.
La forma y el vacío: una relación inseparable
Las esferas de cerámica que componen la serie "Wuji" están hechas de un material tan antiguo como la humanidad misma, la cerámica, pero es su disposición y su interacción lo que las convierte en algo más que simples objetos. Cada esfera está contenida dentro de otra, creando una estructura que parece infinita, donde el interior y el exterior se fusionan, y donde la separación entre lo que está adentro y lo que está afuera se disuelve. Esta disposición nos recuerda que, en la vida, como en el arte, las fronteras son a menudo ilusorias, y que la verdadera esencia de las cosas se encuentra en su capacidad de contenerse y definirse mutuamente.
El material cerámico, con su textura y su aparente fragilidad, añade otra capa de significado a las obras. La cerámica, que ha sido utilizada a lo largo de la historia para crear tanto objetos utilitarios como piezas de arte, es una evidencia de la habilidad humana para transformar la materia en algo significativo. Pero en la serie "Wuji", la cerámica no solo es el medio, sino también el mensaje. Al esmaltar las esferas, otorga a cada una un brillo y una suavidad que contrastan con la dureza del material, recordándonos que el vacío no es un espacio de carencia, sino un lugar de potencial y transformación.
El vacío como respuesta a la insatisfacción
En su obra, no solo se apropia del concepto de "Wuji" para explorar el vacío, sino que lo utiliza como una herramienta para combatir la insatisfacción. Vivimos en un mundo que nos empuja constantemente a desear más, a buscar lo que no tenemos, a llenar cada espacio vacío con algo nuevo. Pero esta búsqueda incesante es también una fuente de insatisfacción, porque nos hace sentir que nunca es suficiente, que siempre falta algo. Al presentar el vacío como un estado primordial que no necesita ser llenado, Félix nos ofrece una nueva perspectiva, una que nos permite encontrar la paz en lo que ya somos y tenemos.
Aceptar el vacío, tal como lo propone el artista, es entender que la insatisfacción surge de la ilusión de carencia. Esta frase, que puede sonar abstracta, se vuelve palpable al contemplar las esferas de la serie "Wuji". Los orificios que permiten ver el interior de cada esfera son una representación visual de la posibilidad de mirar más allá de la superficie, de ver lo que realmente es, en lugar de lo que creemos que falta. Al observar las obras, somos llevados a cuestionar nuestras propias percepciones, a preguntarnos si lo que sentimos como vacío es realmente una falta, o si, al contrario, es un espacio lleno de potencial.
La plenitud en la interconexión
Uno de los aspectos más fascinantes de la serie "Wuji" es cómo utiliza el concepto de interconexión para hablar de plenitud. Las esferas, al estar contenidas unas dentro de otras, nos muestran que nada existe en aislamiento. Cada esfera depende de la otra para definirse, y es en esta relación donde encontramos la verdadera plenitud. Esto nos remite con la idea de que la plenitud no es algo que se alcanza individualmente, sino que se encuentra en nuestras conexiones, en cómo nos relacionamos con los demás y con el mundo.
En un nivel más profundo, las esferas de "Wuji" nos llevan a pensar sobre la naturaleza de la identidad. Si cada esfera se define por su relación con las demás, ¿qué significa esto para nuestra propia identidad? ¿Somos realmente seres independientes, o estamos siempre definidos por nuestras relaciones y por el contexto en el que existimos? Estas preguntas, que han sido objeto de debate filosófico durante siglos, encuentran en las obras de Félix una nueva forma de exploración, una que es tanto visual como conceptual.
Una invitación a la contemplación
Las obras de la serie no son piezas que se puedan comprender de un solo vistazo. Requieren tiempo, una contemplación tranquila, interacción y una disposición a dejarse llevar por las ideas que evocan. En este sentido, Félix no solo es un creador de formas, sino también un guía que nos lleva a un viaje interior. Sus esferas, con sus vacíos y sus interconexiones, nos piden detenernos un momento, a reflexionar, a escuchar y a encontrar en el vacío la plenitud que tanto buscamos.
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