![]() |
| Häxan, 1922, Svensk Filmindustri |
Por Andrea Méndez
"Häxan" (1922) de Benjamin Christensen es un tratado visual sobre la brujería y la superstición. Mi primer encuentro con esta obra fue accidental, pero dejó en mi mente varias imágenes que me impresionaron. Encuentro en esta película una rica fuente de estudio y reflexión. Su narrativa visual está cargada de simbolismo.
Desde el inicio, "Häxan" despliega un estilo visual que desafía las convenciones del cine de su época. Christensen utiliza una mezcla de dramatizaciones, escenas documentales y efectos especiales para tejer una narrativa que es tanto educativa como perturbadora. El uso innovador de la iluminación y las sombras crea una atmósfera que oscila entre lo grotesco y lo sublime, transportándonos a un mundo donde lo real y lo imaginario se entrelazan de manera inquietante.
Una de las técnicas visuales más impactantes de "Häxan" es el uso del montaje paralelo para contrastar diferentes épocas y perspectivas sobre la brujería. Las transiciones fluidas entre escenas de la Edad Media y el siglo XX no solo subrayan la persistencia de las supersticiones, sino que también nos muestran algo sobre la naturaleza del miedo y la ignorancia a lo largo de la historia. Este recurso, combinado con una narrativa fragmentada y no lineal, crea una sensación de temporalidad difusa, como si estuviéramos navegando a través de los ecos de un aquelarre eterno.
Recuerdo particularmente una escena en la que una bruja es sometida a un juicio injusto y cruel. La cámara, en un movimiento casi hipnótico, capta la angustia y el sufrimiento en su rostro, mientras las sombras de sus acusadores se proyectan amenazantes en el fondo. Este juego de luces y sombras no solo intensifica el drama, sino que también simboliza la lucha interna entre el bien y el mal, entre la verdad y la superstición. Me resulta fascinante cómo Christensen utiliza estos elementos visuales para explorar la psique humana y sus miedos más profundos.
El diseño de producción de "Häxan" es otro aspecto que merece una mención especial. Los elaborados escenarios y el detallado vestuario transportan al espectador a un mundo de rituales oscuros y creencias arcaicas. Las imágenes de aquelarres, con sus figuras demoníacas y símbolos esotéricos, son tanto perturbadoras como hipnóticas. Cada detalle, desde las expresiones faciales hasta los objetos en el escenario, contribuye a crear una experiencia visual rica y compleja. En mis análisis, a menudo me detengo en estos detalles, buscando entender cómo cada elemento visual contribuye a la narrativa global.
La utilización de efectos especiales en "Häxan" también merece ser destacada. Christensen emplea técnicas pioneras para la época, como la superposición de imágenes y el stop-motion, para dar vida a las alucinaciones y pesadillas de sus personajes. Estas secuencias, aunque rudimentarias según los estándares modernos, poseen una calidad onírica que añade una capa adicional de surrealismo a la película. Es en estos momentos de distorsión visual donde "Häxan" revela su verdadero poder: la capacidad de sumergirnos en un mundo donde las fronteras entre la realidad y la fantasía se desvanecen.
El impacto visual de "Häxan" en la historia del cine es innegable. Su audaz experimentación con la forma y el contenido ha influenciado a generaciones de cineastas y ha abierto nuevas posibilidades para la narrativa visual. La manera en que Christensen combina elementos documentales y ficticios, y su uso pionero de efectos especiales, sentó las bases para futuros géneros cinematográficos, desde el cine de terror hasta el documental creativo.

Comentarios