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Vista del Popocatépetl, 1934. Dr Atl |
Por Félix Ayurnamat
El arte de Dr. Atl, seudónimo de Gerardo Murillo, se encuentra en la intersección de la exploración estética y la científica, refleja una preocupación constante por el paisaje mexicano y la identidad nacional. Su obra, que abarca desde la pintura hasta la escritura, no solo es un homenaje a la majestuosidad de la naturaleza, sino que también busca articular un discurso visual y literario que remitiera a la realidad social y cultural del México de su tiempo.
Mi primer encuentro con su obra fue a través de sus paisajes volcánicos. Me fascinó su capacidad para capturar la vitalidad y la fuerza de la tierra, especialmente en su tratamiento del Popocatépetl, volcán que no solo forman parte del paisaje de México, sino también de su imaginario colectivo. En sus cuadros, la naturaleza aparece como un ser viviente, dinámico, en constante transformación, lo cual me llevó a pensar sobre la relación entre el arte y el entorno natural.
No se limitó a representar la naturaleza; la estudió de cerca, experimentando con técnicas y materiales que le permitieran capturar su esencia de manera más auténtica. Su invención del atl-color, una pintura elaborada por el mismo, es un ejemplo de cómo la innovación técnica puede servirnos a los artistas para lograr una mejor representación. Esta invención no solo le permitió trabajar con mayor flexibilidad en el campo, sino que también le dio a sus obras una textura y un brillo que refuerzan la presencia del paisaje como un ente casi palpable.
En su obra, el paisaje no es solamente un fondo; es un protagonista que interactúa con el observador. En piezas como El Paricutín (1943), Dr. Atl documenta el nacimiento y crecimiento de un volcán, lo que para él representaba la fuerza creadora y destructiva de la naturaleza. Esta obra en particular no solo es relevante por su calidad estética, sino también por la manera en que refleja la actitud del artista ante los fenómenos naturales, como un testigo comprometido que no se limita a observar pasivamente, sino que participa activamente en la documentación y comprensión de los procesos naturales.
Es importante considerar el contexto en el que Dr. Atl desarrolló su obra. Vivió en una época marcada por el cambio político y social en México, y su arte no es ajeno a estos procesos. A través de su pintura, Dr. Atl buscó expresar una identidad mexicana que estuviera enraizada en su paisaje, pero que también mirara hacia el futuro. Su interés por el paisaje no era una cuestión meramente estética; era una afirmación de la identidad nacional en un momento en que México se encontraba redefiniéndose a sí mismo tras la Revolución.
Me pregunto, ¿cómo puede el arte contribuir a la construcción de una identidad nacional? El Dr. Atl parece responder a esta pregunta a través de su obra, que no solo nos recuerda la belleza natural de México, sino que también invita a una reflexión sobre la relación entre el hombre y su entorno. En un país marcado por contrastes sociales y geográficos, su arte ofrece una visión unificadora, en la que el paisaje se convierte en un elemento central de la identidad mexicana.
En sus escritos, Dr. Atl reflexiona sobre su vida y su trabajo con una honestidad que resulta conmovedora. En “Cómo nace y crece un volcán, el Paricutín” (1950), comparte no solo su experiencia como observador de este fenómeno natural, sino también sus pensamientos y emociones, lo que nos permite acercarnos a su proceso creativo desde una perspectiva más íntima. Esta obra literaria complementa su producción pictórica, ofreciendo una visión más completa de su relación con el paisaje.
En esta breve reflexión he decidido omitir las posturas políticas polémicas de Dr. Atl, no por restarles importancia en el análisis histórico, sino porque mi intención es enfocarme en su obra artística y su contribución al arte mexicano. Considero que sus posicionamientos ideológicos, aunque relevantes en su contexto, no afectan la valoración de su calidad como artista. Al centrarme en su obra, busco destacar el legado estético y cultural que dejó, independientemente de las controversias políticas que puedan acompañar su figura.

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