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EL POEMA INVITADO: Janet Ordoñez

Delirios

Se esconden detrás de mis ojos,

se mueven para que los vea,

caminan a hurtadillas delante de mío

como anunciando algo,

quizá la lúgubre mañana

 o el augurio de un camino sombrío.

 

Delirios de gusanos luminosos

verdes, rojos, gusanos de muerte.

estructuras cavernosas,

oscuras serpientes laberínticas

llenas de telarañas,

hilos de extraños pensamientos.

 

Solemnes criaturas danzan frente a las ventanas,

se apresuran para entrar diminutas alimañas;

patas azabache se vuelcan sobre mis ojos,

vienen turbulentas moscas para anidar mis oídos,

y las grandes arañas cierran la boca con su rutina tejedora.

 

No sé si sueño o soy la pesadilla

de algún desorientado,

delirante niño asustado. 

 

 

Niña rara

Fui una niña rara

apegada a mi casa,

incomprendida.

No aprendí a andar en bici,

no fui de campamento,

aprendí a ser invisible y responderle al viento.

veía nubes y odiaba los videojuegos.

Hoy intento hablar en otro lenguaje,

de símbolos, ruidos y llanto,

de palabras vagas y sensaciones llanas.

Le hablo al viento, a mi madre, o al resto,

poco me importa si me entienden,

aunque a veces me importa mucho.

 

Cuando fui una niña rara

escribí poemas en lugar de hacer amigos

e imaginé imposibilidades para el desayuno.

Hoy tengo amigos,

soy amiga de extrañas criaturas,

y de oscuras sombras.

Tengo también, un perro pequeño.

una máquina gris para la ansiedad

y una cita en el loquero.

De noche sueño, de día sueño,

no estoy cuando me ven soñando,

desaparezco.

Los sueños a veces parecen pesadillas

las mismas donde soy ajena al mundo

bicho desagradable,

insignificante insecto;

por eso la vida me cansa y dibujo gusanos,

dibujo ratas y cucarachas,

porque me asquea el sistema,

los ramos de flores

y la comida en la basura.

los animales no tienen la culpa,

¿soy este animal perdido o un viajero en el camino?

Quizá, sólo sigo siendo una niña rara.

Janet Ordoñez

Comentarios

Anónimo dijo…
Las personas que reflexionan un poco fuera de ellos mismos ven el mundo como es, pero también está la otra parte, las niñas raras que se apoyan y se entienden entre sí.

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