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Triste

Humano es buscar algún consuelo cuando está uno desolado. Desolación es lo que le deja a uno el espectáculo de las elecciones internas del Partido de la Revolución Democrática de México. Las mismas acusaciones de fraude que ellos lanzaron en las elecciones presidenciales recaen ahora sobre las suyas. El único consuelo (magro consuelo sin duda) es que quizá no es exactamente la misma acusación. Cuando la derecha manipula unas elecciones (y las presidenciales fueron comprobadamente manipuladas y fraudulentas), esa derecha no se avergüenza de lo que ha hecho ni sale de ella la menor voz crítica o denunciatoria. En cambio toda la izquierda mexicana está escandalizada de lo que ha sucedido y el examen de conciencia está rebasando los medios periodísticos (los televisivos no, por supuesto: la televisión mexicana está precisamente más que manipulada.)

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